¿El testamento de la Ojirris?

mayo 24, 2008

Germán: ¿Conoceis la Fenil-cetonuria?, pues con la Fenil-alanina suministrada a tiempo puede evitar la aparición de retraso mental en los niños que padecen síndrome de Folling. Química y física: no hay mas. Del mismo modo, la neurociencia ha demostrado que el conflicto relacional, el rechazo, se proyecta en dolor físico, neurastenia; de ahí el fácil recurso a las migrañas que en esa familia ya fueron de siempre una epidemia,  las cefaleas que tantos conflictos familiares esconden, los contínuos dolores de cabeza que como su propio nombre indica, reflejan los quebraderos de cabeza que en lo familiar atravesaban…

Fíjate que en realidad la transformación del infierno familiar en dolor físico es una alerta, una señal de aviso, instinto de supervivencia. Pero en estos individuos se cortocircuita y convierte la conflictividad en su única forma de relación de que son capaces. Es como tener un sindicato dentro de casa que convierte a todos en piquetes rompiendo puertas, gritando ¡Insurgencia!, rompiendo al otro. Pero no son “los de fuera” de casa los que rechazan, sino que están siendo víctimas del “regalito” que padecieran precisamente de “su papá y su mamá”.

johny: Pues, ¿sabes qué te digo?, ¡Que acepten que son deudoras de esa experiencia de la que vienen y una vez reconciliadas con su propio pasado, verán con otros ojos la vida, la realidad; en definitiva: a los demás. Y si después de verlo qún les queda ganas de jugar a la mafia, que empiecen llendo a dar por culo a su papá y su mamá. Es que de lo contrario es ser la bruja que ha educado un terrorista y cuando sus bandas le empiezan a dar problemas en casa, les señala un enemigo exterior con el dedo y les dice: “ese, esos tienen la culpa de todo lo que en nuestra casa nos ha pasado”. Y los lanza contra la sociedad, por no reconocer que ha sido odio y no amor, con lo que les ha amamantado. Lo que me jode es que encima la tia va de Rigoberta Menchú.

Nuria: Es el paradigma de las brujas de Salem: 31 personas ajusticiadas en un año y sin embargo sus creyentes han logrado que eclipse todas las innumerables muertes acaecidas en ese siglo, convirtiéndose en poco menos que un hito histórico que ellos denominan “siglos enteros en los que se masacraban  brujas”. Lo que no entiendo es qué sentido le veis a todo eso para que ahora, después de acabar con johny la emprendan conmigo y mi chalet. ¿Esa tia va a hacer testamento y necesita un terreno para cada vástago o qué?.

Vitas


Esquelas 7

mayo 15, 2007
Tras firmar el finiquito y recoger sus bártulos, buscó al viejo para despedirse de él pero no lo encontró, de modo que hizo mutis por el foro y se largó. Se dirigió al ascensor que… ¿Eso de ahí detrás qué era?. Regresó sigilosamente, a hurtadillas, intentando no hacer ruido con la suela de sus deportivas y acompasando los brazos con el movimiento de las piernas arriba y abajo. Al girar el pasillo… El viejo estaba con la frente apoyada en la puerta de la Sala de Juntas, los ojos cerrados y las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta. “No sabía que eras judío”, le dijo el joven. -Y no lo soy, melón. Salió de su ensoñación un poco contrariado de que lo hubieran pillado en esa postura. -¿Quién hay dentro?. -Todos. -¿Ocurre algo?, quiero decir, además de lo de ayer. -Van a dar portazo. -Pues pobre de al que le toque poner la nariz. -Pues sí, pobre. -En fin gracias por todo, -Gracias Juan, ahora debo entrar. -Gracias ti por lo de la calle, por lo menos me he podido desahogar. -Voy para dentro. -Adiós. El viejo entró en la sala de juntas de la que salían muchas voces y él giró sobre sus pasos dirigiéndose lentamente hacia el fondo del largo pasillo donde esperaba el ascensor.

Apenas si acarició el led del botón de apertura la puerta del ascensor, al abrirse, dejó ver frente a él su propia figura reflejada en el espejo y un flash vino a su mente que lo dejó petrificado. La puerta se cerró y él volvió a pulsar el botón buscando desesperadamente el espejo donde creía haber encontrado la clave de lo que estaba ocurriendo. “Van a dar portazo”, cuando esa mañana había visto a sus compañeras y otros periodistas jóvenes en animado corrillo, comentando la famosa foto de las victimas que todos los periódicos habían publicado esa mañana en portada menos ellos “por culpa” del gordo de corbata apretada al cuello, cuando “Pobre del que le toque poner la nariz”, como había encontrado a su jefe: “¿Eres judío?”. Se puso tan nervioso que dudó por un momento qué dirección tomar. Al fín giró sobre sus pasos, llegó corriendo a los despachos de la izquierda y encontró a Miguélez. Sí, era su tipo. ¡Rápido Miguélez, ven!, esbozó una sonrisa forzada, aquel se le acercó. ¡Hola Miguélez, cómo estás coño. Ven, ven!, Le pasó la mano por el hombro empujándole con fuerza y deprisa hacia una puerta: “Entra Miguélez, te invito al servicio”. Pero… ¿Qué coño te pasa Juan?. Le agarró con fuerza del cuello y al tiempo que habría la puerta del wáter le empujó dentro y gritó: ¡Qué entres coño!.

Quítate la ropa Miguélez. “Vamos tío, ¿Estás loco?. ¡Desnúdate!. Este tío se ha grillado… ¡Vamos!, necesito tu camisa, la corbata y la chaqueta, dijo mientras él hacía lo mismo con su ropa. ¿Quieres decirme qué pretendes?. Antes que Miguélez pudiese darse cuenta, estaba desnudo de medio cuerpo para arriba y el joven reportero vestido elegantemente aunque… ¡Espera Juan!, ¿corbata y zapatillas de deporte?. Que le den, a mí lo de intercambiar calzado siempre me ha dado mucho asco. Y salió corriendo atravesando el pasillo desesperado, hacia el mostrador de la secretaria que custodiaba la Sala de Juntas.
Humm… Montse, hola, qué buena que estás. Se inclinó sobre la mesa buscando sus labios mientras sus dedos se interesaban por las caderas de la arisca secretaria. “¡Vete a la mierda niñato!. ¿A que te grabo con el móvil y ya tengo prueba?. Te voy a empapelar por acoso laboral, que soy del sindicato, ya lo sabes. Él insistía: Vamos Montse, que tú yo sabemos lo rico que está eso de follar. “O dejas de meterme mano o te disparo con este sparay”. Oh, lo que me faltaba, perfumado con “Aromas de Montserrat”. Pero para entonces la secretaria se había echado a un lado porque no atinaba con la cámara del móvil. ¡Gracias Montse, ya tengo lo que quería!. Se abalanzó sobre la mesa, asió el sillón de la secretaria por el reposabrazos y de un estirón lo alzó en vilo y lo cargó sobre su cabeza. Sin dudar, se dirigió a las puertas de la Sala de Juntas con el sillón en la cabeza y les aplicó la Ley Corcuera. ¡Poumm! y las abrió. Definitivamente ese chico y las puertas no se llevaban nada bien.

Con permiso, permisooo, ¿me deja pasar?, con permiso, un poco más y… Y fue abriéndose camino por detrás de todos los sillones ocupados, en dirección al lugar donde estaba sentado su jefe. El revuelo no acababa de tomar forma porque quien entraba de esas maneras parecía un modelo híbrido de “Hombre-sillón con patas arriba” al que no se le veía el rostro. Al llegar al lado del gordo y viejo hombre de nuestra historia, echó hacia adelante el sillón de forma que el hombrecillo soplapollas que estaba sentado allí para husmear de reojo en los papeles del viejo y chivárselo a los del grupo tácito, empujó con fuerza sus manos contra la mesa para salir disparado en el sillón con ruedas hacia atrás. “Muy hábil, sí señor. Llegas a quedarte donde estabas y te plancho”, dijo el joven, pero sonrió hipócritamente para disimular su ira hacia aquellas personas. El viejo no se había inmutado en ningún momento. Sin alzar la vista de los legajos que manejaba pronunció en voz baja y cerca de su oido estas palabras: “A los tres de tu derecha les están haciendo señas los del fondo de la sala, para que protesten o averiguen porqué estás aquí”. El joven se giró hacia ellos: la secretaria abortó hace un rato en el lavabo, yo hice lo que pude pero al final se la tuvieron que llevar. Después Don Enrique me llamó al móvil para decirme que se había dejado las gafas en casa y que necesitaba alguien que tomara algunas notas y les leyera el informe anual. ¡AAuu!. El viejo le había clavado ligeramente la estilográfica cerrada en la cintura. Bueno el informe anual no, porque todavía no es la época pero… El viejo gordo cortó en seco y le obligó a contestar lo más discretamente posible: dime Juan, porqué has entrado, y siguió con sus papeles. El joven apretó los labios y frunció el ceño antes de contestar. “Si por tener las manos limpias nunca haces nada, se te acaban manchando con la pobre sangre de los demás”.

Esquelas es una idea original de Toni
La selección musical corre a cargo de Cashhern25