Klass : tú chupas o soplas; otros lo hacemos por Honor

agosto 16, 2008

Me dijeron “Nunca podrás entender el acoso escolar de modo que, trata sólo de comprender”, y me hicieron verla en V.O: Estonia. Pensé que no aguantaría, pero fue una auténtica inmersión en un grupo de HDP’s acosadores a los que no entendía pero “sentía” el peligro que podía correr junto a ellos. Las tres primeras imágenes del film, muestran al acosador y sus dos víctimas. Después unas zapas bajarán agitadamente las escaleras porque la película es un descenso a los infiernos. Klass es el privilegio de vértelas cara a cara, ¡por fín!, con un acosador. La cámara de Ilmar Raag es rápida, como los directores a los que no les importan los premios ni agradar a la clientela. Por ello en la película siempre estás a la altura de los chavales y sientes su mirada intimidadora de cerca, te mezclas con ellos, sientes su desprecio que emana de sus gestos y el frío de sus miradas. Esquivas sus empujones, tratas instintivamente de no chocar por no iniciar la pelea. ¿Ven?, ya pesa el moralismo de que el acoso escolar tiene una causa… no es cierto: no hay nada que lo justifique. De hecho todas las referencias (corta-pega soez de blog en blog o web cinéfila) insisten en la versión víctima tiene algo que provoca: “incompetente, inadaptado, cabeza de turco”… En España se enmudece ante el acosador. No es la típica película de instituto y putadas a los chavales. Ni siquiera el típico “basado en hechos reales” es al uso; en Klass se han estudiado los métodos más usados en Estonia y sólo se ofrece los elementos que con más frecuencia aparecen en los casos de bullyng. De verdad, a los 15 minutos de film ya tenía ganas de meterme en la película y partirle la cara al acosador. Sí, lo sé, es peligroso escribir esto en internet teniendo en cuenta además que es un menor de edad,(qué pesados están todos últimamente con el tema de los menores ¿no? )  pero Klass NO es una película de instituto. El director coloca al acosador en el centro ¡Ya era hora! y no como se hacía hasta ahora, en la víctima. No hay máscara de buenismo ni ganas de explicar: o aceptas lo que ves o no tienes ni idea de en qué mundo sufren/aprenden tus hij@s. Y les digo: yo le parto la cara.

El acosador es un canijo, su cara me sonaba; lo siento ¬¬. En realidad no hace nada, la manada de borreg@s le obedece, eso es todo; y ese simple mecanismo basta para machacar a dos personas. ¿Hay mayor peligro que seguir a un líder? cada vez más. Las chicas que sólo saben reir por cruel que sea lo que están viendo hacer a su compañero, los cuatreros que se manchan las manos en el acoso porque el líder ni se mueve. Es envidiosillo de las pequeñas felicidades de sus acosados, y se pone nervioso cuando sus ordenes no son cumplidas tan pronto como quisiera, y usa las mismas artes del acoso laboral: 1.- Negarle la palabra. 2.- Aislarlo del grupo e ignorarlo. 3.- Ver en ello una buena acción que deben cumplir por el bien del grupo y no lo que es: puro bullyng, prácticas sucias traídas del mundo de la empresa. El señalar a uno como apestado teniéndolo como enemigo común, cataliza las tensiones que había dentro del grupo, les crea la ilusión de ser ahora una “clase” unida, un grupo compacto y en paz. De porqué el bullyng (acoso e intimidación escolar), el acoso laboral, en internet aún nadie le ha puesto nombre… ¿se verá?. En el film llegan a crear identidades falsas en internet para acosarlo, tratar de sonsacarle información para luego usarla en su contra, suplantando identidades y… haciendo correr la información. Me extrañó no tuvieran blog…

La profesora y la directora. Buenismo desenmascarado en Klass. Una de las escenas que más me acercaron a los acosadores. Pero sólo cuando la pude ver con subtítulos, claro, porque la primera vez ni de coña. Ellas sueltan las mismas gilipolleces ¡qué asco de discurso buenista!, que oímos en la tele en España. Los chavales responden que Joosep da asco, que como el colegio no le expulsa ellos deben hacerle lo que sea para que se vaya… “y lo vamos a hacer”. La profesora sale “progresistamente indignada”, y claro… no hace nada. Verán, en España el 43% de los escolares reconoce haber negado la palabra de forma permanente a un compañero, haberle ignorado, o hacerle el vacío siempre. Carmen Garrido Rodríguez experta en psicología dice (respecto a lo que ven los crios en la tele) que “lo importante es que el niño no lo tome nunca como un modelo a seguir”. Ah bueno, se lo diré. Además del dogma español del “familias de clase baja y poco nivel cultural”. Osea que los niñatos pijos de papá no son chulitos ni se dedican apresumir,  humillar y fostiar. El Instituto de la Juventud, como sacado de la escena de Klass dice que “Basta mejorar la calidad de la educación para favorecer el desarrollo moral de los menores, ayudándole a identificar sus derechos y deberes”. Juro que con ese discursito buenista los acosadores se parten la caja en sus narices. El Instituto de Evaluación y Asesoramiento Eucativo dice que lo que ocurre es que la  víctima es percibida por los compañeros como “alguien sin amigos”. Osea como El País, para quien la agresión salvaje a una niña “fué solo un pique entre compañeras”. Para el catedrático Núñez Ladevéze “deforman la conciencia”. Menos mal…

Algo que no pude digerir más allá del segundo día(en el film) fue el angustioso momento de tener que entrar en clase. Me entraron ganas de decir ¡Corten! y explicarle al director que no hay derecho a eso, no hay derecho a que un chaval sufra sabiendo lo que le espera aunque no exactamente “cómo” se lo van a hacer esa mañana. Pero Ilmar  Raag no te da tregua, a la que la cámara “echa un vistazo” a la puerta de entrada ya te están golpeando.

Un chaval, por amor a su novia, por demostrarle a su chica que él no es como los demás, y porque escucha a Joosep la palabra “Honor”, deja de putear a Joosep. Directora, novia y acosadores no se lo perdonarán. Personalmente creo que ahí empieza la película. Personalmente creo que esa es la gran decisión-tragedia que hoy dia nuestr@s hij@s han de tomar en la escuela: superar el miedo a no ser como los demás.  (Pero de verdad que yo le habría partido la cara).   

“when a girl goes home with burnt hair and bleeding skin, is everything really ok?

ejemplo de mierda que se ofrece en Softonic para que tu hijoacosador pueda empezar a ensayar en casa: Klass

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Hurdy Gurdy Man

agosto 15, 2008

Como casi todo lo que justifica mi presencia en mi internet, me adentré buscando datos y esta vez sobre el mundo de la violencia infantil. La  vida real se me echa encima (y aprisita) y empiezan a sonar las alarmas en el colegio de  las pequeñas. Entro en internet porque los medios que crean estados de opinión difícilmente llegan a descubrirnos la verdad que se esconde tras esas víctimas torturadas,  entre la indiferencia general de las aulas y las televisiones morbosas. Tres títulos: Elephant de Gus Van Sant , L.I.E. de Michael Cuesta , y otra que reservo para mañana. Elephant es poesía pura y lamento que ningún entendido tenga en su argot de cinéfilo la palabra “descriptiva” para esta película, en vez de “lenta” , o “sin guión”. Es el jardín del Edén que esta sociedad cree haber creado por sí misma y habitar. Decía Santo Tomás de Aquino que si entra un elefante en tu habitación por necesidad has de verlo (y no lo contrario, como afirma cierto “entendido” de cine en su web). Si la sociedad no quiere ver el elefante de la violencia infantil, no por ello el elefante va a dejar de hacerse notar. La fotografía es -para mi extraño gusto- perfecta, y agradecí que las cosas ocurrieran “porque sí”, porque es así como empiezan: padres con los ojos vendados (principio de la película), maestros cegados por el sistema educativo (el sistema  importa más que la educación), y claro… no van a ser los alumnos quienes asuman la responsabilidad social. “Con ocho letras y empieza por -E-. ¿No lo sabes?, muere. Era Elefante“. Puedo sonar cínico, pero hoy dia se quitan la vida por algo como eso.

L.I.E si buscan en internet, verán que toooodos los blogs “pro” de cine y (sólo casi) todas las webs  especializadas” se limitan a corta-pegar la sinopsis de la carátula de DVD traducida del inglés. L.I.E no permite ser contemplada con anteojos antirealidad, el guión va al grano. Cuando el marine se dibuja a sí mismo como un James Bond que protege a los niños, el pequeño Howie le responde: “Solo que James Bond no va por ahí chupándosela a los niños” (James Bond doesn’t go around blowing boys). El resto no es menos salvaje: todo en crudo, como crudas son las vidas de los que acaban bajo las ruedas. Si el protagonista (PaulDano, al que veremos en 2009 en Standford Prision Experiment) escribe en secreto poesía y memoriza a Wihtman (out of the cradle endlessly rocking) otros menores aparecerán, y al cabo uno empezará a ver el elefante escurridizo de las páginas de sucesos, en las que tantas veces se acentúa una “juventud” corrompiéndose al vil dinero. Del otro lado hay una sociedad que juega parejo. Que hasta en el “me quieres-no me quieres” se nos cuelan más muertos. Mañana va la tercera


Por ti lo haría mil veces

agosto 1, 2008

Cuando Zequiria Ebrahimi (pastún) comienza a avergonzarse de que la gente se burle de la absoluta fidelidad que su amigo Ahmad Khan Mahmoodzadam (parwanar) le profesa, se reúne con él lejos de las miradas ajenas y trata de suscitar su enemistad. Le arroja un caqui que, al estallar sobre el pecho de su amigo, le mancha las ropas de rojo intenso.  Le insulta, le llama cobarde, le incita a que se defienda y le pague con la misma moneda arrojándole también un caqui…

El pequeño pawanar no deja de mirarle de frente mientras es afrentado y, por fin, toma un caqui del suelo y se lo restriega  a sí mismo por la cara: antes eso que hacérselo a su amigo.

A saber qué habría interpretado Occidente.

escuchaba la música de la web oficial de The Kite Runner. Olvidarse de trailers youtube porque no hacen justicia al sentido del film (ni mucho menos a esa obra de arte que es la BSO de Alberto Iglesias).

NB: la pobreza de links es intencionada: Google no ofrecía ni un sólo resultado para esos dos actores. Y es que los sentimientos no están posicionados, del mismo modo que en los libros de economía no existe la palabra “gracias”.


Aún tengo que contarte mis problemas

mayo 19, 2008

“Déjame adivinar  -chascó los dedos y apuntó con el índice al detective- , son las variaciones de Goldberg interpretadas por un gato siamés en una grabación que sólo Núria y tú conoceis, ¿me equivoco?”, y soltó una gran carcajada. A Johny le brillaron diabólicamente los ojos. Molesto, él no quiere reconocerlo aunque han pasado algunos años, pero tras aquella pregunta tan borde se sintió molesto (jajaja).  Le espetó: “¿Y se puede saber señor donsabelotodo, qué pega le encuentras tú a lo que estás oyendo?; habida cuenta que sólo eres un loquero profesional y aspirante a cocinero de la Asistant of your mother’s University”. Germán otra cosa no, pero como pianista era un crack: “Quien sea toca de pena, se acelera por momentos y sobretodo, interpreta la partitura siempre con el mismo volumen. Eres tú el que toca ¿no?, y sonrió con lástima al detective”. Johny fue inflexible: “es un japonesito de 7 años, lo tienes en Google. Te ha vuelto a perder la seguridad, Germancito”. “Vale abuelo, en cualquier caso no dejes de escucharlas interpretadas por María Yudina. Y aún me callo un secreto, pero ese será tu regalo de Reyes, ¿Verdád Núria?”. Y guiñó un ojo a Núria que acababa de tomar un sorbo de cava. “Hace un rato erais enemigos acérrimos y ahora os habeis enredado en las variaciones de Goldberg. Está bien, lo asumo: se han juntado el hambre con las ganas de comer, que tiemble esa bruja porque… ¡Uy perdón!, que me has dicho que hasta los postres no hable de ella”.

“¿Pero es que no vais a probar mis espárragos rellenos de salmón?. ¿Y mis rollitos de York con queso azul?. El pastel de bacalao ni lo mirés Germán, que no has querido probar el arroz con bogavante. Entonces… ¿en serio quieres que saque ya los postres?”. Núria le apremió a hacerlo cuanto antes: “Aún tenemos que volver al chalet y mañana a las 8 vienen los del laboratorio y sobre todo: aún tengo que contarte mis problemas, que es por lo que hemos venido esta noche”. Johny ironizó: “Sí, lo see. Es propio de mis mejores amigos los cuales nunca dudan en afirmar que johny es… es… un amigo tannnn especial…” y cortó en seco: “que sólo venís a verme cuando teneis problemas”. Núria iba a protestar, pero se adelantó el detective haciendo gala de sus dotes de ex-actor: “No, de verdad Núria, osea, si yo casi me alegro. Cuando los domingos al anochecer… verás Núria, osea cuando me muero de asco cara a la pared conforme anochece, me doy unos golpecitos en mi propia espalda y me digo: ¡Que suerte tienes joder!, ¡Animo!, todos tus amigos en estos momentos no tienen problemas. Oye, y funciona. ja ja ja” . Núria le lanzó una servilleta a la cara mientras él se encaminaba a la cocina tras recoger los platos. Se giró a Germán: “Nene, levanta tu voluminosa huevera y ayúdame a sacar los postres”. Germán se acordó (y menos mal) lo que le había advertido Núria en el ascensor mientras subían: “Ten cuidado que a Johny le encanta que la gente sea víctima de sus propios prejuicios” y respondió: “De acuerdo, se me olvidaba que a tu edad os resulta imposible que las cosas se os mantengan en pie”. Johny asomó la cabeza por la cocina: “Hueles a gallina”. Y volvió al fregadero. Mientras Germán desfilaba presumiendo de cuerpo serrano con algunos platos en la mano dirección la cocina, Núria le dio un cachete en el trasero que Germán tomó como un piropo. “Uy qué peligro caballero: no sabe distinguir gallinas de patos. Me da usted miedo Sr. Johny. Ja , ja, ja”. Desde la cocina salió un proyectil en forma de plátano justo al pecho de Germán: “Más quisieras, haber tenido agallas para saltar al chalet de la Ojirris”. Y se volvió a meter en la cocina. Germán entró también, dejó las cosas en la bancada y mientras abría el grifo para lavarse las manos, salvó su honor herido para susto de Johny: “Ha sido esta tarde. He secuestrado un pato que a estas horas se encuentra colgado en una polea de obra que tienen…” No hizo falta más: “Germán… o eres un suicida, o eres la horma que esa mafia necesita para su zapato”.

La navidad de los insectos, cortometraje de 1913, Wladyslaw Starevicz

La Biblia (en html) (creo) audio + video(en flash) , en ruso


Подмосковные Вечера

mayo 17, 2008

“Para estudiar alta cocina…”. Como ofendido, pero sin el como: “Psiquiatría, estudio para ser psiquiatra, y muy bueno además; me ofrezco a tratarle: lo necesita abuelo”. “¡Acabáramos!, ¡Un loquero profesional en mi casa!. Pues prepárate Germancito. Observé antes el exagerado gesto de desaprobación cuando encendí mi pitillo; de tan elaborado deduje que lo haces con frecuencia… en tu casa. ¿Me equivoco?. Tu padre fuma. Cualquier psicoanalista lo habría interpretado como un rechazo a la figura del Padre”. Germán se puso rojo como un tomate: “Veo que eres de los que piensan que la mejor defensa es un buen ataque”; y sonrió sin mucha convicción aunque asomaron algunos de sus dientes por el estiramiento que la tensión producía en sus labios. Pasas por alto los más insignificantes detalles Germán; claro: ¡tú vales tanto!, y olvidas que los grandes hombres acaban derrotados porque sus pies están hechos de barro. Cuando antes he invitado a Núria a pasar la Nochebuena con mi familia que viene de Madrid, ella aceptado ilusionada a la primera. Ese para ti  insignificante detalle, me ha permitido descubrir que no la puedes llevar a tu casa a cenar esa noche, de modo que estás sólo frente a tus sentimientos: tus padres no aceptan vuestra relación. Pero es que además parece ser que, a pesar de tus 18 años, tampoco gozas de autonomía suficiente frente a tus padres porque, de lo contrario, habría sido Núria la que te habría invitado a pasar la Navidad con ella. Ya me entiendes, en su casa… y no lo ha hecho. En cambio se ha apuntado sin pestañear a venirse con mi familia. Tú no sé, pero tus sentimientos viven a la intemperie: busca cobijo antes que sea tarde Germán.

Tampoco has sabido interpretar la distribución que he hecho de la mesa. Tu reacción ha sido pueril, querías estar a toda consta junto a ella y los dos frente a mi; no amigo. He colocado a Núria presidiendo la mesa porque es ella la única que nos importa. Es ella la que tiene problemas, es ella la que se va a tener que enfrentar a esa bruja. ¿Y qué armas tiene?: a ti y a mí. Nosotros frente a frente trabajando juntos para defenderla, ¡a ella!, ¡importa ella!, ¡No tú Germán!; ayudarla a vencer las embestidas de esa visionaria y sus artimañas. No lo ves así, y por eso no entiendes nada. Muestras celos por ella y eso te ha llevado a… hacer el ridículo conmigo, me has resultado muy infantil. ¿Conoces al hombre que juega a la PSP con los mandos de la PS2?”. Germán se asombró que también se hubiera fijado en ese detalle; asintió con la cabeza. Pues igual de inmaduro me has parecido tú. Los hombres no muestran su amor así. ¿No lo sabías, psiquiatra de Nueva York?. Cuidado Germán, sigues pasando por alto los pequeños detalles, los sucesos más insignificantes; ellos son los más valiosos cuando estamos hablando de una batalla a muerte por ayudar a Núria frente a esa mafia: tú nos harás perder, es el presentimiento que me ha acojonado desde que te he visto entrar por la puerta. Me das miedo chaval, eres como el cumplimiento de una mala profecía, nuestro talón de Aquiles, la trampa bajo nuestros pies, el niño al que permites entrar en un laboratorio y por su inocencia desencadena una tragedia. Lo siento…” Hizo una pausa, agachó la cabeza y empezó a juguetear con unas cortecitas desprendidas de la panera. Alzó la mirada hacia los ojos de Germán con cierto pudor y le dijo:  “es lo que en verdad pienso sobre ti”. Germán, que lo observaba desde hace rato estudiando su rostro al hablar, entornó sus ojos mientras miraba de frente a Johny, fijó su mirada en el entrecejo del supuesto detective, jugando a mezclar su imagen mental de Héctor, con la de aquel que le estaba diciendo las cosas que tantas veces su mejor amigo, Héctor, le había insinuado.

El reproductor saltó ahora a Dmitri Hvorostovsky, y del fondo del pasillo, provinente del baño que ya se abría, se escuchó una voz alborozada “¡Troshin 1956!. Wow. ¿Recuerdas el karaoke con tocadiscos?. Siempre perdiste  ja ja ja”. Johny comenzó a hablar en voz baja,  para  no ser escuchado por Núria: “Shhh… a Carlos Gustavo Jung no sé, pero a Friedrich Nietzsche creo que le has leído demasiado, como toda tu generación. Os creeis superhombres y no sois más que pobres criaturas acostumbrados a triunfar”. Resultaba extraño verles discutir a escondidas, gritar cuchicheando. Germán quiso interrumpirle adelantando su mano con la palma abierta hacia el viejo detective , pero Johny no le dejó: “¡Sí, sólo os permitís triunfar!”.  Germán se impuso,: “Shhh, ¡Que te va  a oir, coño!.” Pero tampoco estaba dispuesto a callar: “¡Qué sabes tú!, ¡Porqué nos juzgas sin conocer!”. Johny hizo un gesto con sus dos manos dando la réplica de Germán por no ha lugar. “Sois asquerosamente profilácticos a la realidad cotidiana; si la vida no os da premio seguro, la despreciais como “poca cosa” para vosotros. El club de los atormentados, los suicidas, y el falso nihilismo mamado de un enfermo mental que escribió vuestros adorados libros cuando tenía descompuesto la mayor parte del cortex cerebral. Vosotros no seguís al anticristo, seguís a un enfermo loco, y vuestro sufrimiento sólo lo interpretais como algo Collateral. No nos servirás más que para darnos problemas chaval, no conoces el fracaso, no estás acostumbrado a perder (yo en eso tengo muchos masters), de hecho no tienes pinta de haber llorado mucho en esta vida, ¡eres un puto triunfador nihilista!… y un día la cagarás. Lo sé…lo sé…lo sé… he conocido otros. No quisiera que te ocurriera a ti, pero a lo que nos interesa, que es Núria…” Johny hizo aquí una mueca de dolor: “esta canción me recuerda que alguna vez acabé muerto, la  voy a quitar”. “¡No, no , espera. Es sólo… ¿un poco agridulce?”, preguntó Germán. “¿Agridulce?, escúchala a pelo y directamente te cortarás las venas. Pero es tan jodidamente bella…

Karaoke de la canción en: “aprenda ruso fácil“:


Someone to watch over me

mayo 15, 2008

“¿Sabe?, un tipo de su edad que vive solo y tiene que comprar comida cocinada… bah; no tiene asistenta”. El salto fue a parar ahora a Ella Fitzgerald, Someone to watch over me. “En mi casa tenemos cocinera, muy buena por cierto; ella me enseñó todo lo que sé sobre el arte de combinar sabores. Todo en usted es ¿cómo diría?, un quiero y no puedo. Usa portátil sí, pero es un modelo anticuado y además dudo mucho que sepa configurar medianamente ningún dispositivo. Sus cuatro muebles no combinan y tienen ese sabor tan… ¿rancio?, del que le hablaba antes; como su aspecto físico. Eso, unido a que no tiene asistenta viviendo solo, nos situa frente a un sujeto con bajo poder adquisitivo. Si cobra poco es porque no es usted un trabajador cualificado, de modo que su nivel de estudios no debe ser más alto que el de un chaval al acabar la primaria”. Johny saltó: “¡Sí, eso es cierto!, ¿y?”. No sé usted pero yo, a todos los hombres de su edad les he oído siempre decir que más vale vivir de recuerdos que vivir de ilusiones”; ya sabe, por nosotros los jovenes. En cambio usted -insisto- es tan lamentable en todo (arroz con bogavante para cenar es una vulgaridad, perdone que le diga)… reconózcalo, no tiene ni buenos recuerdos a los que aferrarse. Parece como si todo en esta casa esperara un acontecimiento extraordinario que de repente, convirtiera en realidad todas sus ensoñaciones juveniles. Permita que le diga amigo, está usted fuera de circulación: sin grandes pasiones sus grandes aventuras nunca ocurrirán. Por otro lado chirría su aparente optimismo vital porque sabe que el futuro no le va a deparar la persona que no haya encontrado en el pasado. Hoy el mercado es más competitivo, su tiempo pasó; si no triunfó ayer le aseguro -sonrió con sarcasmo apuntándole con el índice- que la película de su vida sólo da ya para los créditos.

Se adelantó hacia el centro de la mesa apoyando un codo sobre el mantel y le hizo un gesto a Johny de que se acercara, como si tuviera que confiarle un terrible secreto. “Núria es mi novia”, y se dejó caer hacia atrás apoyando todo su cuerpo sobre el respaldo de la silla. Johny abrió los ojos de par en par como si le hubieran revelado la receta del huevo frito: “¡Noo mee diiigas!. Germán asintió muy serio con la cabeza mientras dotaba a su rostro con la gravedad propia de aquella revelación. Abrió ligeramente su mano llevándola a una esquina de la mesa y trató de explicarse: “no quiero ahondar en su soledad herida pero, sinceramente abuelo…” se cruzó de brazos, elevó los hombros y lanzó una mirada penetrante a Johny: “invente cualquier excusa ahora cuando venga Núria y demos por finalizado este encuentro. ¿Queda claro?. Núria es mía”.

Johny quedó cabizbajo observando el mantel navideño. Frunció el ceño, apretó ligeramente sus labios; ladeó su cabeza ligeramente primero a la derecha sin despegar la vista del mantel, después hacia la izquierda y, en esa posición, clavó su mirada en Germán: “Me pregunto en qué coño estaban pensando tu padre cuando te hizo”.

escriba en blanco, no le denunciarán


Once upon a time in the west

mayo 13, 2008

En el momento en que se sentaron a cenar sonaba en el viejo portátil “Old Photograhs”. Es el problema de dejar el mediaplayer en modo aleatorio, cuando no sabes lo que va a  dar de sí la velada. (McDave dixit).  Una reducida estancia, con cuatro muebles de saldo, y en palabras de Germán decoración de “estilo gente no identificada”. El ambiente navideño, no obstante, se respiraba igual. Pero al igual que aquella mesa compuesta a base de “tienda de comidas”, una sensación de rancio empapaba a Germán que además de marear el tenedor sobre el arroz sin intención de probarlo, con la música aquella le resultaba si cabe, más duro el mal trago. ¿Cuándo acabaría la cena?. ¿Cuándo se pondrían a trabajar en buscar una estrategia?. A fin de cuentas es para lo que habían dejado en el chalet su pobre ragut con ternera. Pero… “¡Esta música!”, musitó con un gesto de repulsa “exactito exactito” al que le dedicó a Johny entornando los ojos con inquina.

Como una premonición del duelo a lo “far west” que iban a protagonizar, el reproductor había metido ahora a DireStraits. El viejo arqueó su ceja sin dejar de batir la mandíbula  y preguntó con tono provocador: “Qué pasa con esta música, ¿no te gusta?”. -“Es rancia” replicó Germán. -“Ya. Es rancia. Entiendo. Pues es Once upon a time in the west“; Comuniqué, 1979. Dime, ¿ya habías nacido en aquella época o aún no estabas ni pensao?”. Germán volvió a su juego de cambiar algunos granos de arroz de sitio como buscando un diseño inexistente y disparó a dar: “Tener Oido, No Tener Oido, esa es la cuestión”, afirmó en tono despreciativo hacia Johny. Siguió tonteando con el tenedor sobre aquel arroz con bogavante que se negaba a ingerir. Johny se sorprendió que el chaval conociera aquel viejo juego de su antigua escuela; y le hizo gracia,  tanta, que  puede que fuera en aquel momento cuando empezó a considerarlo ya de la familia. Le replicó: si te crees que el dominio del lenguaje musical basta para componer como los grandes maestros estás equivocado chaval, importa la genialidad, crear  Ilusiones Diacrónicas, Imaginería Onírica, Tener Argumento. Germán apartó rápidamente y con malos modos el plato que tenía delante y se encaró con Johny:  Con Algunos Pentagramas Unidos Logramos La Orquesta. Johny replicó de inmediato: Más A Menudo Órquestas Nuevas… y se quedó dudando: había perdido. Supuso que ahora vendría su ejecución. Germán le sonrió sádicamente: “Diosss, no sabes ni jugar. Anda, anda,  Ponme Un Tono Adecuado”. Y señaló al reproductor.

Núria mordisqueaba divertida una patita de bogavante con aquella “cena-espectáculo” que le estaban ofreciendo. Pero consciente de lo que se avecinaba entre aquellos dos hombres se levantó y les dijo sin poder contener la risa: “Si me disculpais, tengo que ir un momento al baño. Ah, y por favor, esperadme : por nada del mundo me quiero perder los postres… “. Ya en el pasillo preguntó: “Johny ¿mazapanes o virutitas de chocolate?”. Éste enrojeció: “Núria pordiossssss. Dejémoslo en algo con café”. Y aquella se reía como ella sola. Johny había conseguido su objetivo, despejar la mente de aquella mujer si quiera durante la cena. Ya habría tiempo para las preocupaciones después.