Hurdy Gurdy Man

Como casi todo lo que justifica mi presencia en mi internet, me adentré buscando datos y esta vez sobre el mundo de la violencia infantil. La  vida real se me echa encima (y aprisita) y empiezan a sonar las alarmas en el colegio de  las pequeñas. Entro en internet porque los medios que crean estados de opinión difícilmente llegan a descubrirnos la verdad que se esconde tras esas víctimas torturadas,  entre la indiferencia general de las aulas y las televisiones morbosas. Tres títulos: Elephant de Gus Van Sant , L.I.E. de Michael Cuesta , y otra que reservo para mañana. Elephant es poesía pura y lamento que ningún entendido tenga en su argot de cinéfilo la palabra “descriptiva” para esta película, en vez de “lenta” , o “sin guión”. Es el jardín del Edén que esta sociedad cree haber creado por sí misma y habitar. Decía Santo Tomás de Aquino que si entra un elefante en tu habitación por necesidad has de verlo (y no lo contrario, como afirma cierto “entendido” de cine en su web). Si la sociedad no quiere ver el elefante de la violencia infantil, no por ello el elefante va a dejar de hacerse notar. La fotografía es -para mi extraño gusto- perfecta, y agradecí que las cosas ocurrieran “porque sí”, porque es así como empiezan: padres con los ojos vendados (principio de la película), maestros cegados por el sistema educativo (el sistema  importa más que la educación), y claro… no van a ser los alumnos quienes asuman la responsabilidad social. “Con ocho letras y empieza por -E-. ¿No lo sabes?, muere. Era Elefante“. Puedo sonar cínico, pero hoy dia se quitan la vida por algo como eso.

L.I.E si buscan en internet, verán que toooodos los blogs “pro” de cine y (sólo casi) todas las webs  especializadas” se limitan a corta-pegar la sinopsis de la carátula de DVD traducida del inglés. L.I.E no permite ser contemplada con anteojos antirealidad, el guión va al grano. Cuando el marine se dibuja a sí mismo como un James Bond que protege a los niños, el pequeño Howie le responde: “Solo que James Bond no va por ahí chupándosela a los niños” (James Bond doesn’t go around blowing boys). El resto no es menos salvaje: todo en crudo, como crudas son las vidas de los que acaban bajo las ruedas. Si el protagonista (PaulDano, al que veremos en 2009 en Standford Prision Experiment) escribe en secreto poesía y memoriza a Wihtman (out of the cradle endlessly rocking) otros menores aparecerán, y al cabo uno empezará a ver el elefante escurridizo de las páginas de sucesos, en las que tantas veces se acentúa una “juventud” corrompiéndose al vil dinero. Del otro lado hay una sociedad que juega parejo. Que hasta en el “me quieres-no me quieres” se nos cuelan más muertos. Mañana va la tercera

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