El lado oriental y occidental de un amor de verano

Occidente siempre ha sido derrotado por el Oriente. El primero es inmaduro y frívolo, se detiene en el provecho inmediato y se ciega en lo aparatoso; el segundo atiende al detalle y calcula lo que puede acaecer en el futuro si la sola muestra más pequeña es tan maravillosa. En occidente se acostumbra a obsequiar una caja grande que al destaparla no tiene sino otra caja más pequeña y así hasta que en el fondo aparece la más pequeña de las cajas, en cuyo interior se halla el regalo de verdad. Cuando la gente “rompe” una relación amorosa suele reprochar que la persona amada no era lo que parecía en un principio.

Oriente se explica con aquella expedición de científicos que descubrió un feo  y pequeño polluelo desplumado de una especie jamás vista. Lo metieron en una jaula de su embarcación y se felicitaron por haber cazado una valiosa presa, tan fácil y tan vulnerable. Al rato apareció un ejemplar  de polluelo aún mayor: casi un metro de alto. A éste hubo que cazarlo “en serio”, y cuando finalmente lo tuvieron en la jaula pensaron: “Ya tenemos a la madre y su polluelo”. Pero después irrumpió en la selvática espesura un ejemplar aún mayor: ¡casi dos metros!. Aquí tuvieron que emplearse a fondo y no lograron enjaularlo sin sufrir bajas entre los expedicionarios. “Este debía ser el padre. Ahora tenemos a la familia de la nueva especie completa”. Fue lo último que dijeron antes de ser engullidos por dos gigantescos pajarracos (padre y madre) que acudieron al escuchar las llamadas de auxilio de sus polluelos.  Es el juego de las cajas, pero al revés. No es ninguna frase hecha que “lo esencial es invisible a los ojos”. Y más vale un zorro que una serpiente, como dejó escrito Antoine Jean-Baptiste Marie Roger de Saint-Exupéry.

Occidente es grosero en sus formas:”el tener”; oriente es suave cuando ineractúa “el ser”. Occidente emplea términos como “tengo -tantos- amigos”; oriente dice “seamos amigos”. Occidente se expresa invasivamente “Te quiero” (como un niño malcriado en una tienda que dijera: “quiero un tú”); oriente lo formula de otro modo: “tú eres la persona amada”. En palabras de Erich Fromm, el amor infantil dice “te amo porque te necesito”, mientras que el amor maduro afirma: “te necesito porque te amo”. Por eso cada vez que Oriente afirme: “Tu rostro es muy hermoso”, Occidente probablemente responderá: “Lo siento, no busco sexo”.

Oriente sugiere el disfrute del TODO a condición de dejar las cosas, de modo que el que venga detrás las encuentre tal y como las hallaste tú: intactas. Sea una montaña, una pradera, una senda, una casa, o… la capacidad de amor de la persona amada. Es por ello que Oriente inventó los iconos para contemplarlos; no necesito manosear el “Pantocrátor” para disfrutar de su visión. La fragancia de una rosa permite disfrutar su perfume sin necesidad de trocearla. El amor es como el famoso pájaro de la felicidad, por más fino que sea el hilo con que lo sujetas, y aún siendo un hilillo de oro de 24 kilates… no deja de ser una cadena para tu felicidad. En occidente “romper” un vinculo amoroso (casi nunca lo és, pero ahora no entraré en ello) conduce al pleito (no por casualidad se llama “sentencia de divorcio”), y se hunden los  “amantes” en un abismo más profundo que el Baikal. Oriente propone el comportamiento del sándalo: “El que ama borra cada noche las heridas y las ofensas del día, igual que la madera de sándalo cuando perfuma el hacha que la corta”. En Occidente sólo se ama a alguien por lo que es; en Oriente -además- , porque sólo la persona amada nos permite ser como somos.

Contemos las veces que en Occidente los padres miran al rostro de sus hij@s y les dicen: “Te quiero mucho”. Las veces que las hermanas les dicen esto mismo a sus hermanos. Y empezareis a entender.

escuchaba mientras: Cavatina

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5 Responses to El lado oriental y occidental de un amor de verano

  1. benjui dice:

    Fíjate que me parece que generalizas demasiado y que, si la pereza no me pudiera, creo que podría parafrasear tu post con los argumentos contrarios, porque toda cultura tiene tu lado positivo y su lado negativo. No es muy esclarecedor atribuir todo lo malo a una u otra cultura, a una u otra religión, a uno u otro sexo…

    A mí, ya ves, en absoluto me gustaría ser mujer en Oriente. En ningún país de Oriente.

  2. Casshern25 dice:

    me has recordado a Dragó

  3. johnymepeino dice:

    Benjui, daría lo que fuera porque escribieras ese post anunciado; te aseguro que lo deseo con todas mis fuerzas. ¡Me es tan necesario en este momento!.

    Casshern25 me ha entrado mitad amargo (si me pones un pedestal te lo tiro a la cabeza jajaja) y ojalá se te pase 😀

  4. iralow dice:

    …tengo los ojos cristalinos…coincido en que no es achacable a uno u otro, pero me he quedado en la belleza de las palabras atribuidas a oriente, de las palabras y los sentimientos…no creo que haya que ser tan literal en cuanto a los dos bandos, imagino Johnny, que lo que pretendías era expresar la belleza del ser sobre el tener, de ese resumen perfecto de “te necesito porque te amo”…

    mis ojos siguen cristalinos…creo que en el trabajo van a pensar que lloro por que me ha dejado el novio…jajaja…menos mal que “occidente” es tan simple 😛

    besotessss

  5. jan yaad dice:

    yo ya lo intuia y ahora lo vivo no me veo con un occidental luego es que puedo decir ahora amo al oriental!

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