Viajar con tus hij@s. El moreno baila también

Moliendo café. Imperceptiblemente y desde que pisaron tierra, de los 40 principales a la  música que provenía del local más próximo a donde consultábamos un plano urbano, los ritmitos musicales entraron suavito por sus orejas y sus pies se pusieron en marcar ritmitos tropicales de modo involuntario: cumbia, guajira, salsa, etc. Los niños viven encorsetados en la ciudad durante el curso escolar: no saltes en la acera, no bailes en el autobús, no te muevas tanto en la silla, la gente va a pensar de ti esto, la gente te está mirando y pensará lo otro…

Los habitantes de las islas afortunadas tienen temperaturas suaves y eso ha conformado (creo yo) la suavidad de sus formas y comportamientos. Los canarios son dulces y amables en el trato y tono de su voz. Pronto adquieres como propias las expresiones guagua, yelito, agüita, pedir la cuentita, papitas, ¿viste?, qué lindo, ¿si?, sacar la boleta, etc. Yo pronto abandoné las eses finales de las palabras y suprimí el 50% de las consonantes: menuda liberación veraniega. Pero sobre todo el buen humor. “Voy a ponerme las gafas de tela. ¿Conocen ustedes las gafas de tela?. ¿Sí?, ¿No?. Gafas de tela: te las pones, te las quitas, te las vuelves a poner…” y es que conforme te mueves en la isla a distintas cotas de altitud, el sol aparece y desaparece por momentos.

El trato es muy amable, pero dicho así parece un tópico. Es la familiaridad que pronto adquirieron con las personas isleñas y su facilidad de expresar lo que sentían en cada momento del dia lo que justifica que destaque la amabilidad del pueblo canario. Coincidimos con las fiestas del Puerto de la Cruz, la sardinada nocturna junto a las rocas, el multitudinario baño nocturno, y el casco viejo (imprescindible) lleno de gente con la comida a la puerta de su casa. Pero sobre todo la música que sale a tu encuentro a cada paso que das. Llegó un punto en que, además de bajar a bailar al paseo marítimo después de la cena, cambiábamos el paso conforme cambiaba el tema musical que encontrábamos en cada calle.

Como era de esperar, una noche la pequeña consiguió que los “Blue Meridian”  le dedicaran una canción y ella se marcara un baile sola en mitad de la pista mientras el público acompañaba con las palmas. Salvo ese día, la criaturita bailaba esto con su padre XD.

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2 Responses to Viajar con tus hij@s. El moreno baila también

  1. Luis Amezaga dice:

    Cuando éramos chavales la calle sí que era nuestra.

  2. johnymepeino dice:

    No como ahora ¿verdad? 🙂

    ¿Y usted, Don Luis?… ¿no viene a la Cmpus Party?

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