Viajar con tus hij@s. ¡A Guantanamera!

Cuando tus hij@s se sientan medio dormid@s en el taxi esperando oir “a la Estación del Norte” y lo que escuchan es “Al aeropuerto”, la expresión de sus ojos te pagarán con creces cualquier desvelo. “¿Pero no dijiste que lo más importante era la parte del tren?”. “Efectivamente”, les aclaré: “el tren de aterrizaje”. Primera sorpresa desvelada.

Cuando una vez en la terminal de vuelos nacionales sólo quedaba desvelar qué punto de España iban a visitar, me dirijí a las ventanillas 32-33. “Pero ahí pone… ¡Tenerife!, ¡vamos a conocer Tenerife!”. Y es que con los nuevos planes de estudios oiga, la sorpresa más fácil de dar es asegurar que no saldríamos de España, mientras pensaba en las Islas Canarias: ¡a no todo el mundo se le ocurre incluir los territorios de ultramar como parte de España. ¡Pues lo son!; el archipiélago canario es España. Nada me irrita más que haber escuchado a insulares preguntar a los dependientes tonterías como “¿Cuántas botellas de Ron con miel puedo llevarme a España?”. A lo que Rogelio, el chicharrón, respondió: “A España no se lleve nada que ya está usted en ella”. Segunda sorpresa desvelada.

Primera vez que viajaban en avión, primera vez que visitarían una isla de verdad, primera vez que se bañarían en un océano, primera vez que se desplazaban planetariamente en altitud y latitud: “¡Es verdad!, que siempre dicen una hora menos en Canarias!”, y sobre todo, lo más mágico para sus ojos: la primera vez que estaban más alt@s que las nubes. Tantas primeras veces de tantas cosas, que imposible parecía que sus vacaciones se hubiesen concentrado en una sola mañana.

Y aún no sabían “lo peor”. Fué en la ortopédica revista que ofrecen en los aviones junto al horrendo café (David hijo, ¿dónde estás?😄 ). “Se han equivocado, han pintado las playas de color negro y la arena tenía que ser blanco”. Comprobación rápida de su hermana mayor y…¡Zas!, tercera sorpresa descubierta: “¿Es verdad lo que dice aquí?¿Hay un volcán en esa isla?”. A lo que argumenté que hasta ahora habían visto ríos en los libros del cole y conocían ríos de verdad; habían visto cordilleras en el libro de Conocimiento del Medio y se habían pateado los Pirineos; en su libro aparecían fotos del mar Mediterraneo y se habían bañado en él; y que justo era si en los libros habían dado los volcanes, les presentara a uno de veras. “Espero que esté muerto ¿no?”, me dijeron. No sé, les respondí, ya lo comprobareis por vosotras mismas: vais a subir hasta su cima: 3.700 mts, el pico más alto de España. Y desde que llegaron a la isla, la música no dejó de sonar: El Puerto de la Cruz celebraba sus fiestas.

Guantanamera versión Mickey Mouse😉

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