Dies Irae (in crescendo)

Germán: “Mi profesora habla de reparentalización: tus padres te rechazaron, no rularon entre ellos, y te hicieron sentir mal, pero ahora eres un adulto y debes rechazar  precisamente ese modelo y acogerte amorosamente a los demás. Osea, señor filosofillo, que la conflictividad se puede desmantelar, si es eso lo que te interesa en vez de ayudarnos a descubrir cómo hacen para encontrar oro”. Estaba dando cuenta de la fuente de espárragos rellenos de salmón. De toda, pero es que de toda la fuente. “Oye otra vez prueba a echar cebollino en trocitos por encima de los espárragos antes de meterlos en el frigorífico, notarás la diferencia. Pero vaya, que no te han salido mal”. Johny le hizo no sé qué gesto con el dedo corazón, a lo que Germán respondió llevando la mano izquierda a su huevera e imitando un golpe de cadera a lo Coque Malla.

Johny: “¡Mira, eso es cierto!. Te aseguro Nuria que el detonante (pregúntale a Freud), fue la relación con y entre sus padres; bueno y luego la relación paterno-filiales que se dieron en esa casa. Ya sabes lo que tenemos: una vivió el rechazo porque su padre se fué al norte del pais procurando un futuro a tod@s sus herman@s menos a ella que la dejó recogiendo leña y cuidando el ganado junto a su madre, y la otra que ni siquiera lo vivió. Una que lleva divorciándose todos los veranos, y todos los años desde que la conozco, cada vez que quiere reclamar la atención aunque nunca se ha divorciado porque no se va de donde huele a dinero y la otra buscando inexistentes padres desde que empezó a ejercer de “lolita” a tan temprana edad.”

Núria: “Humm… déjame pensar. Ambas advierten constantemente sobre la importancia de los primeros años ¿verdad?, es su eterna martingala… La importancia de los primeros años sí, pero en la vida de los hijos de los demás; para no mirar qué es lo que hicieron y consintieron ambas con sus respectivos hijos, ni para tener que asumir cuáles fueron los primeros años de su propia “edad” que tato les ha marcado y a partir de ahí comprender su comportamiento con los demás”.

Germán: Cualquier edad, sobre todo la entrada en la madurez, es buena para tomarse en serio el propio crecimiento personal. Los psiquiatras intentan ahora que la víctima de su “no infancia” sea consciente de que está la autoestima… la alarma física… todo ello el organismo lo ha creado como forma de reparar las relaciones rotas. Es como si el cerebro hubiera desarrollado una terapia orgánica, para recuperar la armonía en pocas horas, en las personas afectadas. Pero parece ser que las personas de las que hablais han aprendido el conflicto en forma de relación, de guerra eterna, viviendo en un estado de rechazo permanente al otro como forma de capear sus propias tormentas personales, su frustración por el abandono infantil que padecieron. ¿Sabeis?, me parece que siguen siendo zombies. Sonrió: “zombiii camina hacia la luuuuuuuz” Ja ja ja

le plus « violent » tous les requiems.

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