Kinderszenen op 15: “German style way”

Vender la mejor parcela, un chalet independiente en una urbanización a las afueras de la Valencia, con una casa rodeada por un jardín mediterráneo de carácter muy íntimo; con piscina, terrazas con vistas increíbles en las que los días de poniente se puede divisar el mar… supone ganar mucho dinero. El que constituía el refugio personal de Núria que desde hacía una semana se ofrecía a la venta, podía ampliarse si así se quería y se vendía completamente amueblado. Con aire acondicionado, puertas y muebles de cocina con madera de roble, tenía en el exterior lo que Germán denominaba “La más bella coral”: porque Núria, la esteta del pentagrama, creaba arreates de flores y rincones zen con la misma sensibilidad con que interpretaba el Kinderszenen opus 15 de Schumann.
Núria había estado buscando refugio en ese chalet durante años cada vez que necesitaba gozar de intimidad o reflexionar sobre sus problemas. Le pillaba tan a mano… estaba a menos de 20 km de Valencia y la urbanización estaba perfectamente comunicada con la autovía A-7, dirección Alicante o Barcelona, así como con las diferentes playas de la región. Había sido su segunda residencia, y siempre durante todo el año, no como esas gentes que se encierran todo el invierno en la ciudad teniendo una ventana a la naturaleza como a lo espiritual que desaprovechan miserablemente reduciéndolo a un mero caserón para vacacionar.
Destrozar los arreates de flores, llenar de escombros la piscina, horadar el suelo de la casa, ¿Ahora qué precio podría pedir por una casa en ruinas?. Pero cuando leyó el cartel que sobre la verja de entrada alguien había escrito con letras escritas a brochazos… su primera reacción fue, tras calarse el motor, meter la marcha atrás y regresar a Valencia. Germán se abalanzó sobre ella, la abrazó con fuerza y besando sus labios dijo: “No”. Ella forcejeaba,. “¡Núria no!. Tranquilízate, voy a bajar a abrir la verja, vas a entrar el coche y no te preocupes que del resto me encargo yo”. Germán buscó en la bandolera del portátil algo que se guardó en el bolsillo de la camisa bajo su chaleco azul marino y descendió del vehículo. Abrió de par en par ambas cancelas de la verja, indicó a Núria que entrara y se le ocurrió que estaría bien dejar el chalet así, abierto de par en par. Para ello enganchó la puerta derecha a la verja de la vecina teniendo cuidado, eso sí, de pasar por encima de la verja el cartelito de marras. Sacó el rotulador grueso de su bolsillo, mordió la caperuza que quedó entre sus dientes y escribió alguna cosa sobre el infame cartel. Después lo paso con esmero por encima de la verja de la vecina y lo colocó en dirección a la ventana donde, asomada, una mujer se regodeaba con la escena que acababa de ver. Poco duró su cruel regocijo. Se oyó cerrar de golpe la ventana de aquella cocina y sonó un: “¡Poum!” con estruendo. Germán sonrió malévolamente entre dientes llevándose el rotulador rojo a la boca para cerrarlo e inició su tranquilo pasear hasta dentro del chalet donde Núria le esperaba. Encima de la palabra “zorra” había escrito con su rotulador y en grandes letras rojas: “Hola”, y colocó el cartel mirando hacia la casa de la vecina. “Hola ¡Zorra!“.
escriba en blanco, no le denunciarán

2 respuestas a Kinderszenen op 15: “German style way”

  1. mahaya dice:

    Tiene pinta de ser venganza de ex amante, marido cornudo o mujer despechada de amante

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: