Comfortably Numb

Decía Cesare Pavese que, a partir de los 50, uno es responsable hasta de su cara. Núria estaba espléndida aquella mañana y así se lo hizo saber Germán: “Quince días sin verte pero… ¡qué coño!, aquí estás… y estás preciosa”. “Pensaba que eras tú el que me iba a quitar la costumbre de soltar tacos cuando no encuentro adjetivos con los que expresar mi descontento”, sonrió Nuria. En el equipo de música de descapotable sonaba su música preferida: “Comfortably Numb“. Germán preguntó: “¿Me dejas llevarlo yo?”. “Ni lo sueñes”, respondió ella. Él fingió llevarse una sorpresa, sonrió y al ajustarse el cinturón dijo: “Adelante, tenemos una misión en tu chalet. Y quiero que hagas una entrada triunfal, que te muestres segura, una mujer espléndida, decidida”. Preguntó Núria con gesto incómodo: “¿Qué te parece la carta que me envió el ayuntamiento?. Lo de hacer catas en mi jardín y los minerales preciosos y todo eso?”. “Héctor dice que en internet no aparece nada de esa trola. Recuerda a los sabios Núria: “la imaginación tiene sobre nosotros mucho más imperio que la realidad. Y alguien, en algún lugar, se ha trastornado con su pasado, obsesionado contigo y… hoy mismo ese misterio lo voy a desvelar. ¿Has comprado la ternera?”. Núria sonrió: “No entiendo nada, pero sí, la tu ternera para el ragut está en la bolsa de atrás”, “¡Estupendo!”, contestó Germán. “¿Sabes?, traigo en la bolsa el portátil, y llena de cables, móviles modificados, tarjetas SIM manipuladas… Es todo obra de Héctor. Ha preparado un plan genial para mí y para Sultán”. Núria se asombró: “Pensaba que odiabas los perros!”. “Sí, ya lo sé” (Sultán por si acaso se escondió bajo el asiento de atrás). “Perooo… a partir de ahora Sultán… ¿digamos que me es necesario?”.

A dos kilómetros del chalet había una gasolinera solitaria donde pararon a repostar. “¡Pídeme un café Núria, por favor!. Sultán. ¡Sultán!, vente conmigo, los hombres meamos allá”. El perro estaba desconcertado, jamás le había permitido acercarse ni lo más mínimo ni a sus zapatos y ahora estaba siendo llevado en volandas, al pecho de Germán, cubierto con sus brazos y siendo objeto de sus arrumacos. Nada más salir del alcance de Núria, Germán tiró al suelo al pobre perrito negro: “Eh chucho, súbete ahí. ¡He dicho que ahí!. Así, obedece o te capo, macho”. Se puso en cunclillas, lo miró fijamente y le amonestó con su dedo índice: “Tengo una misión muy arriesgada para ti. No puedes hablar de esto con nadie. Nada más llegar al chalet te vendrás conmigo a a dar un paseo. Bueno en realidad vamos a colarnos en el chalet de la vecina. Tenemos que averiguar qué trama la bruja esa. Pase lo que pase, ¿me estás oyendo?, pase lo que pase estamos juntos en esto. Si te pillan a ti, a mí no me conoces. Erm… tranquio, si me torturan yo también diré que no te conozco de nada”. Dicho esto, se puso a mear entre los pinos cuando reparó en que Sultán le miraba: “¡Tú qué!, ¿eh?, ¿de Miranda de Ebro?”. Pero Sultán no dejaba de mirar algo. Germán miró al perro, después se miró a sí mismo y exclamó: “Ah… es por esto… Macho es que estoy desesperado. A mi edad no puedo seguir esta marcha que lleva Nuria. Pero si todo sale como tengo pensado, esta noche por fín solucionaré también este problema: esta noche habrá sexo. Pero date la vuelta perro, que no me gusta que me miren”. Y el pobre animal, como si hubiese comprendido, se giró dándole la espalda a Germán. “Eso está mejor. El que vayamos a ser colegas no te da derecho a… ¡joder que estoy hablando con un perro!, jajaja”. Acabó y volvió a tomarlo en brazos y se reunieron con Nuria a tomar el café.

A la entrada de la urbanización se cruzaron con un coche conducido por una negra y un francés que los miró con cara de Martin Feldman. Iban discutiendo: “Ya estamos, como siempre, yo… la última en enterarme”. Germán reconoció de inmediato a la negra de haberse cruzado con ella varias veces en el último mes. Pero lo peor lo iba a descubrir Núria en cuanto giró el coche frente a la puerta de su chalet.

Alguien había colgado de la verja un cartel. Frenó en seco en cuanto leyó: “¡Zorra!”

escriba en blanco, no le denunciarán

4 respuestas a Comfortably Numb

  1. mahaya dice:

    Tendremos que esperar al proximo capitulo para saber para que quiere al perro…

  2. johnymepeino dice:

    Lo del perro tiene buena pinta, la verdad jajajaja

  3. johnymepeino dice:

    pinta curioso, la verdad jajajaja

  4. johnymepeino dice:

    tiene una pinta rara ¿verdad?😄

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