Un diplomático. “Burlesca”

Héctor era, como hijo, el desasosiego de un alto cargo del Psoe que de puertas para su casa era “tan liberal”, como durante el franquismo “tan católicos” eran los dirigentes de falange que ocultaban por nueve meses a sus hijas en casa. El plan “Avanza” era para toda España menos para su casa. “¡La República!”, gritaba en la calle, pero en su casa imperaba la autocracia. Menudo “talante” se gastaba el Patrón de las Españas cuando al regreso de sus viajes de negociaciones y alianzas de civilizaciones, la emprendía a golpes con Héctor por… ¿acaso verse en el espejo de su hijo?, ¿Pero… acaso hay que buscar una excusa?. ¿Y ella?. ¿Cómo hacía para usar el conflicto entre ambos en provecho propio?. Cientos de veces se enfrentaba a su esposa negando la paternidad de “esa cosa que dices que te lo hice yo y tú llamas tu hijo”. Aquella que: “si eso significa que me estás llamando puta”, el otro que “las que se casan por dinero ya sabes como se llaman”. “Y la otra que: “La culpa es de Héctor que no estudia, pero claro, como no tienes cojones para demostrar que eres su padre”. Y Héctor… Héctor decidió que ya nunca más crecería, decidió quedar por siempre pequeño. Su madre lo estiraba postizamente llamándolo superdotado: “Mi hijo es un genio, ¡Un genio!”, pero se olvidaba de ello cada vez que el hijo no le daba la razón. El padre lo llamaba “el minihombre”, por no decir abiertamente maricón.

La estupidez derechista y ruín de la madre, fantástica en todas sus invenciones, más la socialista bestialidad paterna, dejaron abierta una herida en Héctor, al que Germán presagió que algún día sería luminosa. Siempre lucía pajarita como homenaje a un fracasado y rechoncho profesor, a cuyas clases del método Stanislavsky asistió durante algunos meses cuando el profesor era recién llegado de Madrid. Cobraba poco en la academia, pero decía Héctor que la mitad de su sueldo estaba también en la profunda gratitud que le brindaban sus alumnos al maestro. Al final el profesor abandonó el mundo del teatro y se convirtió en blogger.

Es el caso que, fuera como fuera, Héctor era un niño pijo dieciochoañero rodeado de lujo por todas partes menos por una: su corazón. A diario erraba por los pasillos de su amplia casa, decorada con cadavéricos restos de barcos, condecoraciones y viejas monedas, pero jamás hallaba nadie a su alrededor.

Es por ello que, antes de que Germán se marchase, le pidió a su amigo un favor: “Espera…tócala”. “¡Oh vamos, Héctor!”, protestó Germán abochornado. Héctor levantó la tapa del piano que él jamás había logrado aprender a tocar y haciendo un gesto con su brazo, le invitó a tocar. “La Burlesca, por favor. En esta casa no se toca el piano para que todo el mundo recuerde que soy maricón y nunca pasé de tercero de piano. Burlemos el silencio, sus normas y las cicatrices en mis muñecas que proclaman que por dos veces quise cambiar mi destino. Sane mi mente futuro Dr.Germán, toque Vd. pues. Por favor”. Dicho esto con tanta teatralidad como manifiesta amargura, se dirigió al sillón del fondo del salón, apoyó los brazos sobre sus piernas, juntó sus manos heladas como si le tocara a él interpretar la partitura. Cerró los ojos, aspiró la atmósfera de venganza y agachó la cabeza.

Germán tuvo un pensamiento para sus padres, a él siempre le habían querido. De por sí proclive al rigor, se esmeró en tocar ante su amigo con más pulcritud todavía de la que tenía por fama. Y sonó la Burlesca.

escriba en blanco, no le denunciarán

Anuncios

3 Responses to Un diplomático. “Burlesca”

  1. No Cuentos dice:

    Hola Johny…
    Unos post interesantes.

    Saludos,
    Mariana

  2. mahaya dice:

    Me cae mal ese Hector, es un quejique

  3. johnymepeino dice:

    Mariana, sepas que no escribo en vuestra web porque no logro jamás ningún texto que tenga calidad. Aunque agradezco infinito tu visita.

    Mahaya, un ser al que ni sus progenitores han amado y sobrevivido gracias a la amistad de Germán… Sepas que al final el muchacho se rompió.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: