Winterreise – Viaggio d’inverno

Durante un instante, permaneció pegado al respaldo mientras observaba de frente a aquella imagen que el buscador le había devuelto. “¿Quién será esa mujer?” se preguntó en voz alta su madre. “¡No!, eso es lo que quiere que nos preguntemos. Pero hacerlo, sería un ejemplo de lógica equivocada, sería entrar en el guión que ella quiere que interpretemos. En cambio, si averiguo porqué lo hace, llegaré más pronto al fondo de todo esto”. Su madre no se separaba del quicio de la puerta de aquella habitación, aunque más por conocer la última palabra con la que su marido daría por zanjado el asunto, que por esperar nada que tuviera sentido de aquel loco científico que tenía por hijo y con el que -pensaba- la naturaleza les había castigado por haber cometido algún pecado antiguo. “¿Vais a estar toda la tarde mirando esa foto en el ordenador o puedo ir a hacer el hervido?”. Germán, sin despegar ojo de la pantalla alzó la mano hacia atrás haciendo un gracioso movimiento con el dedo índice: “Buena idea mamá, así invitais a Núria a cenar y hablamos del tema”. Sin apenas levantar el rostro y con voz queda exclamó su padre: “Y una mierda, con esa mujer se ha acabado el tema”. A la sonrisa de Germán frente al ordenador incluso se le añadieron sus blanquecinos dientes.Pero pudo haber sido tan sólo un espejismo, porque aquellas últimas palabras de su padre fueron un duro golpe que ni a duras penas pudo disimular.
Diluviaba en media España aquella semana de otoño, pero el jarro de agua fría que le iba a echar su madre encima no se lo esperaba. Dirigiéndose a su marido con intención de acelerar el final de aquel tema, su madre pronunció aquellas malditas palabras: “¿Le has preguntado lo del chico ese, Héctor?”. Germán se incorporó súbitamente, apretando los labios igual que sus puños que colocó a ambos lados del teclado.Pegó su frente al borde superior de la pantalla del ordenador y clavó su mirada furiosa sobre los ojos de aquel híbrido de mujer que parecían sonreir ahora, satánicamente, desde la pantalla. “Mi novia, mis padres, y ahora mi amigo. Nota mental: estás obsesionada en hacer un largo viaje en invierno, conmigo.”

“¿Y bien?”, le preguntó su padre. “Nada papá”. Permaneció un momento en silencio antes de contestar: “Los ángeles existen, es sólo que… cuando no tienen alas, les llamamos amigos”.

escriba en blanco, no le denunciarán

Schubert-Der Lindenbaum. ciclo “Winterreise” (Viaggio d’inverno)

4 respuestas a Winterreise – Viaggio d’inverno

  1. Luis Amezaga dice:

    Sin alas, amigos. ¿Y con plumas?

  2. johnymepeino dice:

    Admitimos “Avestruz” como respuesta

  3. mahaya dice:

    Gallina podria ser otra respuesta ¿no?

  4. johnymepeino dice:

    La gallina es la que viene mañana😀

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