La primera vez

“Pedí un “capuccino” y estaba asqueroso, los que me preparo yo en mi casa de Hacendado estan cien veces mejor. Ya se me quitaron las ganas de volver”. (testimonio de La Ojirris sobre Starbucks). Alguien dijo que la diferencia entre un hada de verdad y una auténtica bruja son 20 años de matrimonio, y parece ser que ésta lleva algunos más.

La primera vez, a Núria no le produjo extrañeza, conversaba animadamente con sus alumnos en el hall de la entrada un jueves a eso de las 3 de la tarde. El sol se colaba por entre las plataneras de la Gran Via sembrando de poesía la acera del Starbucks. Cada vez que un grupo de estorninos peleaba por establecerse en una rama, ya las hojas caían como copos de tristeza, obsequiando a los viandantes con una de las más bellas estampas del otoño en esta ciudad de Valencia. Núria conversaba a mediodía en el hall, y tan animadamente con sus alumnos, que no reparó en un viejo que, al igual que el sol, había encontrado un hueco entre las azoteas de Germanías. El sol, y su viejo amigo al que no veía, acuden devotos a su hora al Starbucks de la Gran Vía. Podemos decir pues que, pase lo que pase, Nuria estará protegida, porque a los ángeles, cuando no tienen alas, les llamamos Amigos.

El padre de uno de sus alumnos que cantaba de tenor gritó secamente: “¡Ausias!, tú aquí, conmigo”. Y cuando el chaval abandonó el grupito que rodeaba a su profesora, el padre añadió: “te quiero lejos de esa. ¿entendido?”. Nuria no reparó en más detalle, fue tan sólo que aquella reacción le resultó inexplicable. Al acabar las clases bajaron juntos al Starbucks donde la profesora y algunos de sus alumnos, además de merendar participaban de una misma excitación ante sus próximos compromisos navideños. ¡Apenas faltaba un mes!. Juntos exorzizaban miedos, nervios, temores: “¿La propuesta de grabar un disco con el Orfeón de la Politécnica es en firme?”, “Por fín cuándo es la fecha en que tenemos que ir a Barcelona a grabar el programa con TV·3?”. Rezagada, Alison discutía con su madre a modo de callado rumor, ésta zanjó el tema: “Te digo que te despidas, y le dices que que acabas hoy”. Nuria no calculó el alcance de aquellas reacciones. Pensó -equivocadamente- que se trataba de un suceso sin importancia. Pero al final de aquella tarde en su coral se habían producido 8 deserciones.

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3 Responses to La primera vez

  1. ser_anonimo dice:

    Me ha encantado… un abrazo y te seguiré leyendo…

  2. Rafael dice:

    Muy bueno, Thunnytepeinas…

    Lo malo (y también bueno) es que en cada entrada nos dejas con la duda… ¡Ay la duda! Un abrazo fuerte,

    Rafa Barceló Durazo
    Sonora, México

  3. johnymepeino dice:

    Rafael Barceló Durazo peor fue cuando los personajes empezaron a venir hasta mí, y además escribiendo ellos su propia historia. Me quedé desconcertado como vosotros. Al final lo entendí, lástima, sólo al final 😦

    Ser_Anónimo, no veas lo que me alegra que hayas pasado por aquí. Hay uno esperandote. Suerte 😉

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