La piscina

Dos meses más tarde. 3:45 p.m. Urbanización al norte de Valencia.

 

A sus 18 años, efébico semblante, blanquecina piel y mejillas sonrosadas de intenso color como sus labios, su rostro era una mezcla de Ger y Albert . ¿Esa brisilla fresca que sopla esos días de otoño al atardecer?, pues serena, inundaba el entorno y la arboleda próxima a esta piscina. Emergió de debajo del agua justo donde más cubría dando por finalizado su último baño de la temporada. Depositó las gafas de bucear en el suelo de aquella terraza, se cruzó de brazos apoyándolos en el borde de la piscina y descansó su barbilla sobre sus manos entrelazadas. Tras un breve instante, tomó impulso y apoyando su abdomen sobre el borde, logró salir dejando a su paso un reguero de agua que lo siguió hasta la barandilla que daba a la montaña. Miró a lo lejos, sus ojos repasaron detenidamente todas las colinas que sobre el azul del cielo se recortaban en el horizonte. De espaldas a la piscina, inclinó su cuerpo apoyando sus brazos a ambos lados de la balaustrada y entrelazó sus manos de pianista asomandose al vacío del que le protegía la barandilla . Sostenía todo su cuerpo sobre una sola pierna totalmente recta mientras la otra cruzaba por detrás, apoyada apenas sobre los dedos del pie dejando su talón de Aquiles en alto. Un cuerpo fibrado, aunque de carne fláccida y tierna propia de su edad, completamente depilado. Un escueto bañador azul mar y una espalda salpicada de agua que, inmóvil, parecía compartir la quietud de aquel momento. Apenas las cuatro menos cuarto de una fresca tarde de octubre sin fecha. Quedó absorto observando en la baranda que lo sostenía, las alas de una tardía mosca que, inmóvil como él, se dejaba acariciar las alas por los tristes rayos del sol que tan anaranjado lucía. Lejos de asustarse, la mosca parecía sentirse protegida entre los muros que formaban los brazos del nadador y él, sentirse en silenciosa compañía.

escriba en blanco, no le denunciarán

3 respuestas a La piscina

  1. Alunizado dice:

    Qué bien pinta esto,usted.Me abstuve de comentar antes pero después de esta entrada no puedo por menos que felicitarle por la deliciosa narrativa que nos está dejando.

    Espero con entusiasmo la próxima “entrega”.

    Abrazo.

  2. casshern25 dice:

    Tiene buena pinta esto.

    No mate a la mosca en homenaje a Roquentin.

  3. johnymepeino dice:

    Alunizado la narrativa es “casolana” (casera) que dicen por aquí. No se engañe, no es literatura lo que me mueve (tan enajenado no estoy) y de la trama… imagine que aún estoy presentando a Hitler, nadie imagina que la esposa de un miembro de la resistencia francesa contra él, ligaría con Humphrey Bogart en Casablanca.😀

    Casshern25 oportuno lo de matar a la mosca, la conciencia es “un vértigo de posibilidades” que demuestra que somos libres. 🙂

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