Valencia – Cullera en 4 horas

EL tartanero tenía su carro a la puerta de nuestra casa a las ocho de la mañana. Pronto tendríamos que emprender un viaje en carromato por caminos de polvo y llenos de baches que nos llevaría desde Valencia a Cullera en tres horas o cuatro, según el estado de las sendas y la intensidad del trote de la burra. Pasábamos por pueblos, Albalat, por delante de la iglesia de San Pedro con la fachada llena de huecos por impactos de la guerra. El camino pasaba por mitad del pueblo, hacia el puente de hierro donde había una casa construida justo en ¡mitad del camino! que había que esquivar. Se pasaba el puente del río Júcar. Por imposible que os parezca, al llegar a Sueca nuestro abuelo tenía que pagar el pontaje para poderlo cruzar. Una mujer gorda con pañuelo a la cabeza y vestida de riguroso luto recogía los 10 céntimos, era el precio por pasar, carros y tartanas, que hacían turno pacientemente. Guardaba las monedas en su negro delantal. El aspecto de aquellas gentes y su forma de hablar y vestir, nos parecían tan exóticos como si estuviéramos atravesando otros países. Las casi unánimes alpargatas (espardenyes), los pantalones de los hombres y los monumentales peinados de las mujeres, nos producían extrañeza y admiración. Las “aas” convertidas en “ees” de su pronunciación, nos desorientaban. Oir cosas como “taverne” (taberna), “l’haque” (yegua), “Sueque” (Sueca) y “Cullere” (Cullera), no lo acabábamos de comprender.

Al fín estábamos en Sueca, obligada parada para descansar viajeros y caballería. Obligada visita al mercado, nuestros padres tenían que hacerse con los víveres para poder hacer la comida al llegar a Cullera, una vez finalizáramos el viaje. Qué impresión nos causaban las ratas, peladas, desnudas como bailarinas orientales, colgando de la cola, en espera de un gourmet comprador. El camino recto que unía Sueca con Cullera, era el que definitivamente nos acercaba al mar. La famosa montaña se iba viendo cada vez más cerca y con más claridad. El cementerio a la sombra de grandes cipreses daba, tétricamente, la bienvenida al viajero. Al llegar a San Antonio la emoción hacía que nos asomasen las lágrimas a los ojos: se veía una rayita de la playa, habíamos alcanzado el mar.

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5 Responses to Valencia – Cullera en 4 horas

  1. Doctor dice:

    Interesante punto de vista el de tu post…

    Oh, me gusta Satié 🙂

    Doctor,
    Crítico de Blogs

  2. Johnymepeino dice:

    Sospecho que, si quiera por la parte musical, un dos ya me habrás puesto de nota.

  3. mahaya dice:

    Sorry por el otro comentario, ahora si; se ve que estas publicando recuerdos que has vivido o te han contado

  4. Johnymepeino dice:

    Pos claro mujer, tanta imaginación no tengo 🙂
    Un besazo

  5. Casshern25 dice:

    A pesar de las muchas veces que he escuchado ese acento de Sueca todavía cuando lo escucho de alguien me viene una sonrisa en el rostro. No puedo evitarlo. Es como los alemanes pero en versión alemana. Desde luego si deberian parecer viajes al extranjero.

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