Esquelas 4

Nadie le prestó jamás una chaqueta para guarnecerse del frío o la lluvia, nadie pidió una consumición sin preguntarle lo que le apetecía. Nadie tuvo la osadía de joderle viva la agenda diciéndole: “Anulados todos tus compromisos hasta mañana. Se acabó trabajar por hoy: te vienes a comer conmigo”. Eran detalles tan nimios que, quién iba a reparar fuera tan importante para nuestro hombre. Nadie supo que en vacaciones pasaba 31 días encerrado en su casa por no tener nadie con quien salir. Nochebuenas cenando solo, nocheviejas con la frente apoyada en el ventanal contemplando la ciudad desierta mientras a lo lejos se escuchaban gritos de fiesta y algarabía. Nadie sabía que la razón de que no tuviera móvil, o hiciera años que no iba al cine, se debía a que para él no había placer en ello, si no tenía con quien compartirlas. En invierno, a las nueve de la noche del domingo, con la luz apagada, tumbado durante horas en la cama y sin ganas, sintiendose un niño desamparado sin una mano que asir. Los años pasando deprisa como otros contaban segundos, y al vértigo de acercarse a un futuro en el que nada (ni nadie) le esperaba, la nostalgia de alejarse cada vez más de un pasado feliz que era lo único que en esas amargas horas de soledad tenía.

¡A él le iban a explicar qué cosa era el sufrimiento!, bien curtido se lo tenía. Horribles horas junto a su primo metido en la bañera pasando el mono de la heroína, escuchando los alaridos de la persona a la que más quería, sin que los gritos que atravesaban sus tímpanos y desgarraban su alma, hubieran servido para atenuar ni el dolor de su primo, ni su desesperación, ni su trágico final. Y un mes despues en el tanatorio verle muerto, y besar sus labios fríos y la gente murmurar “Pero ¿Qué hace ese tío?”. Y como toca condolerse -son cojones, sin conocer el caballo ni al crío- y dar el pésame a sus tíos, recordaba ahora, las horas, que pasó aquella noche, sentado junto a la tapia del cementerio, porque le parecía, con buen criterio, que marcharse de allí era traicionar como los hijo putas, y el no podía hacerle eso a su primo.

Recordaba, ahora ya en su casa, en el reloj las 8 de la tarde, las complicaciones de los dos partos de sus hijos a los que asistió y la carnicería que contemplaron sus ojos sin el menor temblor, o cuando tras la separación estuvo varias semanas durmiendo en el coche, sin poderse lavar, ni comer en una mesa porque los gastos de un divorciado (en España) no tienen límite ni final. Sí, eran todas experiencias de sufrimiento, pero porque había amado y mucho. Por eso las recordaba con amor. No tenía problemas con los enemigos, ni le molestaba la indiferencia de la sociedad que tanto preocupaba al joven reportero. Lo que le jodía era toda esa caterva de gente que ante el sock de una tragedia social descubrían de repente: ellas que era el momento de tomar decisiones serias y le acribillaban con mails pidiendole matrimonio, y ellos que de repente habían comprendido que él estaba en lo cierto y querían entrar definitivamente en su vida como un buen amigo a la antigua usanza, querían ser sus amigos “para siempre”.
Él llamaba a unas y otros los becarios del amor, personas que, sacudidas por el dolor o sus propias soledades, pretendían que uno pusiera la redacción del periódico patas arriba, y la soledad de su corazón en plan “Hola soy yo, ¿quiéres que hablemos?”.

De las más horribles noticias que ocurren a diario y que los padres no previenen a sus hij@s, la más terrible de todas y que a nadie causa espanto alguno, es la escandalosa falta de amor. Esta sociedad que folla con desenfreno, a la ternura le pone freno, el cariño lo considera impropio de fuertes, existe una gran carencia de ternura, y huyendo de problemas abandonan a los demás a sus propias suertes. Amor porque sí, Amor por la cara, Amor sin nada a cambio, porque uno no debiera concebirse a sí mismo si no es amando, jugándosela por otro. Los psiquiatras que atendieron a testigos del derrumbe de las torres gemelas, el atentado de Atocha, e incluso el accidente del metro de Valencia, destacaban que gente que no se conocía entre ellos, se abrazaban y buscaban alguien a quien abrazar para poder desahogar su llanto.

Con la mirada perdida hacia el este, mirando el mar, el hombre gordo y sudoroso se preguntaba si habrían tantos periodistas dispuestos a vivir esas experiencias, protagonizar las cotidianas historias de amor a los suyos, con el mismo interés que mostraban en no vivirlas sino contarlas. Daba que no. Fue el dolor por lo amado y perdido, el que le vacunó y blindó para siempre. Cuanto mas grande sea la tragedia ocurrida, más necesidad de alguien al lado con quien sufrirla, en el trabajo pellejo curtido, para que al aparecer cualquier posible titular en su vida, o personajes cándidos y almas caritativas como el reportero que de su despacho acababa de salir, saber echar cerrojo a sus sentimientos (no fueran a salir) y poner sus putos pies desnudos bien plantados sobre la tierra.

Miraba el mar hacia el este con el rictus amargo, el ceño fruncido. Inclinó poco a poco la cabeza hasta apoyarla sobre su hombro derecho sin dejar de observar el horizonte. Entornó los párpados e incomprensiblemente, sonrió.

Esquelas es una idea original de Toni

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5 Responses to Esquelas 4

  1. Casshern25 dice:

    Vaya… parece que sabes crear y seguir historias…

  2. Doctor dice:

    Saludos del Doctor, Crítico insolente de Blogs

    http://elburladordemitos.blogspot.com/

  3. Jorge Galindo dice:

    “Los que están siempre de vuelta de todo son los que nunca han ido a ninguna parte.”

    Antonio Machado

    PD: Cabrón, te defiendes bien con la pluma 😉

  4. Toni dice:

    Hostras, me gusta esa R.

    (K)

  5. Johnymepeino dice:

    Entro y salgo que hoy hago tarde en todos los sitios. Casshern25 sí, no hago otra cosa que pensar en tu meme, esa es la historia a seguir. Y te pido perdón por no haberlo echo aún.

    doctor…cúrate a ti mismo, todos empezais igual, haciendo spam òó. Te deseo tengas la fama que tanto asías ¬¬

    Jorge no es eso, no es eso, ser viejo no es estar de vuelta. Respecto a lo escrito, ¿no hay forma de convenceros que cuento lo vivido?(y lo que estoy viviendo :D)

    Toni, tan cojonudo como siempre…de todo el texto lo que te gusta es la última consonante 😀

    volveré a la noche

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