Aún la vejez puede admirarse.

Guardo silencio cuando estoy con los amigos. Por eso escribo tanto y tan largo, porque en la vida real guardo silencio y me desahogo en este diario por cuando escribo. Pero hoy no me puedo entretener. Recuerdamelo cuando quieras “no escribir” y que te cuente cosas mías. Mis silencios (creo) te gustarán porque van unidos a la amistad. Si estoy con el amigo es como poner el piloto automático, sé que nada malo me va a pasar, que habla por mí el amigo. Que esa noche o esa sobremesa no se va a acabar el mundo. Entonces, callo y escucho. Me encanta escuchar al amigo. La versión internetera es “escuchar” los blogs de los que me quieren como amigo. Como “escuchan” los puertos abiertos del ordenador: basta con clikar en “aceptar”. Me aceptas es hacer un sinónimo de me siento querido. Son inseparables. Fíjate qué sencillo.

La vida, esa gran maestra, tiene dias para todos los gustos (y disgustos), personalmente siempre me instruye más con sus disgustos. El sufrimiento del abandono o la tristeza que produce el rechazo por algo tan estúpido como mi edad, el dolor de la soledad: todo sirve para enseñar el verdadero significado de la expresión “querer a alguien”. ¿Quien no ha experimentado la dulzura de escuchar en medio de una tertulia con numerosos comensales: “te quiero un montón”?. No es precisamente ese tipo de espontaneidad la que debiera incomodarnos, antiguamente se llamaba franqueza al habla del corazón, a la escucha de quien con buen corazón lo acepta. Sin embargo, hemos llegado a un punto en que la querencia se ha convertido en sinónimo del “te deseo”, peligro, acecho, temor, desconfianza, resquemor de creerse objeto del “eros” ajeno. Menos mal que los anglosajones inventaron la expresión Open: mientras no me uses, encantado de todo lo que venga de ti. Venga de donde venga, se dará por bueno. Aún la vejez puede admirarse.

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7 Responses to Aún la vejez puede admirarse.

  1. magin dice:

    Interesante descripción de la amistad. La verdadera amistad es igual que la actitud de los niños pequeños que no tienen ningún problema en jugar en el parque con los demás niños. Sólo quieren jugar.

    De mayores jugamos a querer cosas, y la cosa cambia.

    Un saludo

  2. conejín dice:

    feliz domingo.

  3. iralow dice:

    …un montón si 🙂
    te mando un abrazote, te he leido del tirón desde que no te leo…
    ¿que cuanto hace? pues desde la última vez que te leí…que preguntas me haces…

    y un besote también

  4. carlos martinez dice:

    Pues habrá que utilizar el idioma con mas propiedad y querer, que sea querer y desear que sea otra cosa. Aunque nos gustaria a veces entenderlo al reves.

  5. Toni R. dice:

    Desde luego que escucharte o leerte es una maravilla.

    Un abrazo fuerte

  6. Conejín dice:

    Sin comentarios 😉

  7. Landahlauts dice:

    Poner el piloto automático con alguien (ese “abrir puertos”) es siempre una opción arriesgada. Te puede entrar un virus… pero ¿y si no te entra?. En este caso, conviene exponerse

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