Spiegel im Spiegel – (sa vs us)

Con esta cuña radiofónica, pero 20 años antes a la que escuchais, comenzaba todos los días mi jornada desayunando en el salón de nuestra casa de Fernán González. Radio Intercontinental – Madrid estaba a muy pocas manzanas y puede que por ello fuese mi emisora preferida. Desde que ingresaron a mi madre en el Gran Hospital de la Beneficencia General del Estado, (vosotros lo conoceis como “de La Princesa”), desayunaba en el comedor con la radio puesta. En 1953 ya se conocía oficialmente en España la existencia del cáncer pero que te dijeran que tu madre tenía uno, no significaba que te enteraras de nada.

De hecho, cuando fui a verla por última vez y me dió permiso para trasladar a mi habitación aquel armatoste de radio, entendí -equivocadamente- que ya estaba curada y que muy pronto volveríamos a estar todos juntos en casa. Había sido nuestro pacto: “Si cuidas de tus hermanos y te portas bien, cuando salga del hospital te pondré la radio en tu cuarto”. ¡Qué caro iba a pagar el malentendido por culpa de mi estúpida euforia y aquel aparato de radio!. Es cierto que cuando mi madre se emocionó al decirme: “acuérdate siempre que fue mi regalo” y mi padre le espetó: “Cállate”, me quedé extrañado porque mi padre nunca le había hablado así. Pero eran tantas las ganas de llegar a casa, que no le di importancia a aquella contestación. Me comporté como un imbécil…

Mi padre, durante aquella última semana, pasaba todas las noches con ella. Después marchaba al banco a trabajar y a mí no se me ocurrió otra cosa que escribirle unos versos de Virgilio con intención de animarle y que supiera que contaba con mi apoyo:

“Padre querido: Súbete a mis espaldas y que ellas te lleven. Seguro estoy de que no notarán tu peso. Y cualquiera que pueda ser nuestro porvenir o los peligros que corramos, comunes serán a uno y a otro, igual que la salvación.
Al punto extiendo sobre mis espaldas y mi cuello una piel de león, y me inclino para recibir mi carga, con la cual echo a andar. El pequeño lulo, mi hermano, cogido de la mano, se esfuerza por seguirnos con paso acelerado y desigual…”

Píus Eneas (Virgilio)

Cambié lo del pequeño “Lulo, mi hijo” por Lulo mi hermano, para darle más realidad a la situación por la que estábamos atravesando. Eneas, mi héroe por aquel entonces, era tan fiel a su padre que no dudó en cargárselo a las espaldas cuando el desastre de Troya les obligó a la evacuación.

Y una mierda. Cuando a los dos dias mi padre se presentó de improviso en mi cuarto con el rostro descompuesto y sin acertar a pronunciar palabra, no encontró en mí un piadoso Eneas sino un colérico hijo: “¡Cállate!”, le dije desafiándole con la mirada. “¡Cállate!”, le reprochaba una y otra vez. Y la emprendí con el aparato de radio al que no dejé de coger del suelo para volverlo a tirar una y otra vez, hasta que no quedó apenas nada reconocible. Mi padre apoyó la espalda en la pared y alzó la cabeza llevándose la mano a la frente y rompió a llorar. YO NO. “¡Cállate!, ¡Cállate!”, repetía las palabras que él le había dicho a mi madre. No acepté que no me hubiera sacado de mi error aquella tarde, y menos aún que sabiendo que se iba a morir le hubiera hablado así.
En lo sucesivo ya no volvería a hablar. Así lo había decidido durante la noche y a todos llamó la atención mi frialdad en el entierro, mi mirada de autosuficiencia y mi aislamiento total. Y así habría seguido durante toda mi vida de no ser porque la persona que iba a curarme de ese trauma, estaba a punto de entrar por la puerta al ritmo de “El puente sobre el río Kwai”.

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12 Responses to Spiegel im Spiegel – (sa vs us)

  1. Mar dice:

    Cuanto puede marcar un acontecimiento de esa magnitud…

    No sé que decir porque temo desvirtuar el concepto o mejor dicho el sentimiento que hay en tu post.

    Sólo decirte que no estás solo.. y que las emisoras celestiales transmiten una y otra y otra vez su voz…sólo para tí.

    Mil besos.

  2. Casshern25 dice:

    Es gracioso, me explico, en las personas que saben contar (si, de esas de contar hasta diez), no digo pensar porque no soy tan narcisista puesto que me incluyo entre ellos, con el paso del tiempo sus reacciones de ira, rabia, descontrol… las ven como algo punible, rozando y tocando en muchos casos la vergüenza… quizás hemos perdido la locura de los sentimientos.

  3. LUIS AMÉZAGA dice:

    La radio estaba siempre en la cocina. Y mis muertos, con los suyos, supongo.

  4. canichu dice:

    te abro link desde mi blog, un saludo.

  5. alexrchies dice:

    Mi comentario será puramente anecdótico. No creo que nada de lo que pudiera decir pudiese mejorar, empeorar o siquiera significar algo en este post.

  6. Conejín dice:

    Nadie sabe llevar esos acontecimientos, ademas siendo tan joven. Y nadie siendo padre sabe llevar semejante carga y aún menos comunicarlo a sus hijos. Yo aún lloro no haber sabido hacer lo debido en una ocasión, y ya no hay remedio. Solo me queda la esperanza que en algún lugar de la eternidad pueda algún día pedir perdón.
    Saludos de tu amigo conejín.

    P.D.
    Ya sé que siempre he tenido fugas, pero eso no me importa yo viajo a mi aire, y a cambio de nada lo que tenga que ser será. Yo tambien soy fiel.

  7. mireias32 dice:

    Con audios como ese hemos estudiado muchos la radio de este país. Con audios como ese me encuentro cada vez que voy a casa de mi suegro que es actor de doblaje y en sus tiempos trabajó en Radio Nacional. Se pasa las tardes narrándome mil y una historias que ahora acabo de recordar visitando tu blog.
    Un saludo**

  8. Wilde dice:

    Joer! estaba en el curro y tenía el audio a tope sin darme cuenta, entré en tu blog y…. risas primero; preguntas después y por aquí te debemos una bonita conversación…

    1 saludo…

  9. El Cuervo dice:

    joer, que sentimiento nostalgico inconsciente he sentido cuando he escuchado esa radio intercontinental…que bien!

  10. susana dice:

    si pudiera tenerte cerca en este momento, te acurrucaba entre mis brazos y te mecía..

  11. Telémaco dice:

    ¿Cómo pueden creer algunos que la magia no existe?. ¿Que es sino magia cuando las emociones usan a las palabras como si fuesen simple asfalto? Me has hecho vivir contigo esos momentos como si estuviese ahí, juraría que yo también estaba ahí.

    ¡Eres un genio!

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