6 menos 10

A finales de mayo pasabamos por delante del Café Gijon y “el fletcher” exclamó: “Jo macho, ¿Ese tío no es el que viene en el libro de Lengua?, por culpa de ese cabrón tenemos que estudiar tanto”. Dije a mis compañeros que enseguida regresaba con ellos. Vista la imposibilidad de que me dejaran entrar chisté al cigarrero (imposible describir en menos de un post qué eran los cigarreros) que se hizo el llonguis, pero el limpiabotas se asomó a la calle: “El tío ese de las gafas negras ¿viene a esta hora los sábados?. Respondió afirmativamente. No dije nada a mis amigos pero dentro de mi ya había tomado una decisión.

Al sábado siguiente me presenté tal cual era: chanclas de dedo, pantalón marrón de tela horroroso del Quebec (de esos que ahora llamais pirata, ya veis que no hay nada nuevo bajo el sol) y una camisa blanca por fuera que sí, era de manga corta, pero me llegaba hasta las rodillas y mi otrora famoso pelo largo del que nunca más he vuelto a saber. Una bandolera de tela(como ahora vuestros “bolsitos” pero las nuestras eran tamaño folio (seguimos sin inventar nada). Me dirigí derecho a su mesa de tal modo que cuando ya el camarero vino a echarme, el viejo que salía en mi libro de Lengua hizo un ademán permitiendo que me quedara. “Como sales en mi libro de Lengua me entenderás: soy un poeta pero quiero escribir algo moderno, no lo que escribís vosotros, he traido un par de poemas para que me digas qué te parecen y me corrijas algunas cosillas”.

De pie, puse una chancla en una de las sillas de madera,y apoyando el codo en la rodilla empecé a leer “mi obra”. El tipo seguía con la barbilla apoyada en su pecho escondido tras sus gafas negras. Moviendo nervioso el dedo indice hacia abajo encima del mármol de la mesa me espetó: “Joven, hagamos un trato: yo le pago el café siempre que venga, pero no tengo el más mínimo aprecio por lo que usted considera su obra”. El resto de la tarde fue bastante violento para mí. Él dormitaba y yo no sabía dónde esconderme de las miradas de los extraños, fijo que por mis pintas. Sobre las 6 menos diez me dijo: “Y ahora, si me permite…” haciendo un ademán con la mano para que me fuera. De los inútiles con los que me crucé al salir, un par de ellos también salían en mi libro. Oí poco, pero me parecieron estúpidos.

El resto de la semana me ocurrió como con nin: por un lado mi futuro como poeta estaba finiquitado antes de empezar, pero por otro lado, y como hago siempre, encontré un resquicio para la esperanza, sus palabras habían sido: “le pago el café siempre que venga” lo cual me daba pie a elucubrar si es que dejaba la puerta abierta a que volviera más veces. En otros momentos me decía que aquel literato pensaría de mí que era un gorrón si volvía a verle por el café. Y es que en la España de aquella época, pagarle los cafés a un estudiante era hacerle una verdadera obra de caridad. Además no se estilaba el “te invito”, sino “te pago”, el padre de tu amigo podía decirte fácilmente: “Hala chavales veniros conmigo a la tasca y os pago una ronda”. Los estudiantes en aquellos tiempos estábamos muy achuchaos económicamente.

Lo que no hice fue decir en clase que había estado con el de la foto de la página 126, me pareció una deslealtad. Doña Pilar, que así se llamaba la profesora de Lengua alucinaba que defendiera con ahínco a la primera generación de postguerra, que dijera que “hoy día” cualquiera puede tomar un café con un autor teatral y no como en tiempos de los estiradísimos con conciencia de generación: 27, 98. Que esta gente estaba siempre a la sombra, por lo reciente de la guerra, por el estado actual de la cosa, pero en absoluto me parecía gente gris. Que en vivo uno se daba cuenta que las fotos del libro en blanco y negro ya echaban para atrás, desanimando a leer sus libros, que seguro que en la calle tendrían color y eso convertía sus libros en obras de autores vivos.
La mujer alucinaba sin saber cómo era posible que -de repente- hubiera empezado a darle al cerebelo (raro en mí) y desde entonces empezó a ponerme 9 y 10. Ya veis, con lo mal que puntúo y acentúo.

to be continued tomorrow

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