Periodistas suplementos y la comida de Navidad

Nuevamente los columnistas comienzan los sainetes antinavideños que publican como signo de mordenidad y tolerancia hacia quienes prefieren el Ramadán. Absolutamente todos ellos, cojas el suplemento dominical que cojas, te cuentan que es la comida que peor les sienta de todo el año, todos tienen un pariente al que no soportan y se ven aobligados a cruzar unas palabras por culpa de la dichosa comida. Todos los columnistas hablan de cordialidad hipócrita entre los primos y los cuñados y que ojalá y viniese Herodes a exterminar a todos los niños que brincan y chillan jugando por el comedor. Ellos, los pacifistas que rechazan las matanzas. Y que con el pedo de la noche anterior a nadie le apetece comer sopa de fideos con huevo duro y choricito y luego la pierna de cordero. Ya veis, problemas de quienes tienen las barrigas saciadas y llenas, escriben por clientelismo y destilan una amargura mal disimulada o, quién sabe si una esperanza podrida.

Nuevamente los columnistas nos relatarán que Hay qué ver que morro tiene Perales, cómo besuquea a su mujer cuando todo el mundo sabe que lo suyo ya está en trámites de separación desde hace tres semanas. Todos cuentan que tienen una tía solterona (aunque esté casada) que se pasa la comida echando unas miradas de Warth Rider a la novia de Guille, porque tiene una minifalda que le llega hasta el piercing del ombligo. Que hay que ver fulano que le pega tanto a la coca que no se quita las gafas negras en la mesa ni aunque el día esté nublado. Que mira la cabrona de la mulata todo el rato restregando lo que ha costado cada ingrediente para preparar la comida.
Y que junto con el “¿Me pasas el pan, querido?”, se cruzan miradas brillantes y risueñas pero las lenguas destilan ponzoña que se van inoculando unos a otros. Que la plasta de la abuela que es una demente y siempre espera a los postres para empezar a llorar y decir que al abuelo le habría encantado ver a toda la familia reunida. La familia, reunida… o lo que queda de ella.

Y que así sólo consiguen que ellos, los maravillosos superescritores de suplementos semanales odien más cada año la comida con la familia el día de navidad. Y luego la otra, posmoderna de + de 60 años, argumentando año tras año en su columnita, que para eso no hace falta organizar una “carísima” comida el día de navidad, que ella prefiere invitarlos durante todo el año, que dice ella que eso es másmejor, y que de dos en dos les puede dispensar una velada “más personalizada”… Hasta que le toque presentar de nuevo su libro en Madrid y Barcelona que para eso, -eso sí- se reservan si hace falta los salones del Hotel Ritz.

Y que así todos los años, poniendo en solfa la internacional (y occidental) costumbre de la comida familiar de navidad. Pero… algo se olvidan y yo se lo voy a contar aquí. Vaya, que continuará…

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6 respuestas a Periodistas suplementos y la comida de Navidad

  1. kirit_kirit dice:

    La verdad es que son fiestas rodeadas de demasiado hipocresía, pero bueno es NAVIDAD!!!

  2. Anonymous dice:

    Pues si lo pasan tan mal, tiene facil solucion: Que no vayan y se queden en su casita solitos.

    ¿O no?

  3. Eulalia dice:

    No tengo ni idea de lo que es el espíritu de la Navidad, pero me encanta. Me gusta regalar, me gusta juntarme con mi gente y cocinar y comer las uvas y vestirme de negro y ponerme tacones y hacer paquetes especiales para el día de Reyes y comernos el roscón.
    Me encanta, repito.
    Me cansa la trabajera, pero otros lo hicieron antes para que yo disfrutara, y me gusta repetirlo, con leves modificaciones, claro: no misa de gallo, no ayuno, no santo de los Manolos, no pongo el nacimiento…
    En fin. Dudo que mi hijo no siga la tradición.
    ¡Ah!, y, encima, hago pavo relleno.
    Un beso

  4. carlos martinez dice:

    En cualquier caso nadie está obligado a nada. Seguro que los jefes y empresarios están encantados de que renuncien los trabajadores a vacaciones y pagas y trabajen gratis. Y los dependientes al contrario de no trabajar esos dias.
    Y los columnistas que matarian por ser originales.

  5. pcbcarp dice:

    ¡Hombre…! Yo reconozco que me aterran bastante menos las fiestas navideñas desde que mi familia de Málaga renunció a comparecer en la cena de Nochebuena. Por otra parte, creo que les estás dando ideas a los columnistas. Imagínate que este año, Juan José Millas decide hablar bien de la Navidad (inmediatamente le seguirían todos los demás, Rosa Montero incluida, y entonces sí que habría que pasar a la resistencia)

    Por cierto, sé de primera mano que Juan José Millas tiene servidumbre, que le pega cabezazos cuando hay visitas y le califica de “Don Juan José”. (lo que no es de extrañar, teniendo en cuenta a lo que sale cada columna de El País)

  6. JOHNNY INGLE dice:

    Pues yo me atreví el año pasado a decirle que ni de coñas iba a cenar en Navidad a casa de dos hermanas, y de esa manera me salvé y con dos cojones practiqué la abstinencia que sólo de palabra se atreven a escribir esos columnistas.

    Al principio fue muy duro, pero ahora está abierta la esperanza a unas navidades auténticamente blancas: es decir, unas navidades aconfesionales, como manda la sagrada Constitución.

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