Empresas, Blogs y el Amor que nunca tengo

Había una vez una pluma blanca que no sabía escribir y que vivía con otros compañeros en un gran estuche. Varias veces la habían escogido, pero siempre la devolvían con un decepcionante: “¡Esto no sirve!”. Estaba asustada, no sólo porque los demás murmuraban sino porque sabía que acabaría en alguna papelera. Intuía que en la siguiente ocasión vendría su fín.

Todos los demás le llamaban “La Rara” porque no sabía escribir y quizá también por su diseño un tanto peculiar, porque no se jactaba de nada y, desde luego, porque tenía otra forma de ver las cosas.

El rotulador rojo siempre hablaba de lo maravilloso que era su brillante trazo que se veía desde lejos. Los subrayadores amarillo y verde fosforito alardeaban de su condición: “Sólo nos usan para destacar lo más importante”. El sencillo Bic azul se enorgullecía de ser imprescindible y a su primo el serio Mont Blanc le gustaba mantener una cierta distancia con los demás, como si fuera de la aristocracia, porque, como solía decir, “a mí sólo me usan para firmar los cheques”.
El lápiz era buen tipo, siempre dispuesto a todo pero, eso sí, su afición favorita era discutir con la goma: “No sé por qué tienes que quitar siempre lo que yo hago”. Ella, que era tal para cual, entraba al trapo y le respondía: “Yo sólo borro lo que tú haces mal. ¡Aprende a escribir sin fallos, listillo”. En el fondo se apreciaban.

Un buen día abrieron el estuche y el dueño eligió a la Rara. “¡Cielos, llegó el momento!” pensó ella resignada. Efectivamente, cuando el dueño se puso a escribir, al instante, exclamó: “¡Vaya, he vuelto a coger la pluma ésta de las narices!. Me tiene frito. La voy a tirar”. Ella quedó abatida. Lo sabía, había llegado su hora. No obstante antes de que la arrojasen a la temible papelera, la hija del dueño exclamó: “¡Papi, dámela, a mí me gusta!”. El padre se la dio sonriendo. ¿Para qué la querría?.

De pronto la niña gritó: “¡Eh, qué chulada, mirad!”. La joven tenía en sus manos un trozo de cartulina azul marino y se lo enseñó a su padre. “¡Mira papi. Mira qué chulo!”. “¡Hey, qué pasada, mira Javi, qué bonito queda!”. El padre pasó el cartón a su amigo y éste se quedó impresionado: “¡Caray, si es una pluma blanca!. Qué bien queda la tinta blanca sobre el papel oscuro, nunca había visto una pluma así”.

Como la pluma blanca, a veces en la vida uno se encuentra personas raras con habilidades y enfoques muy especiales. Muchas veces acabamos denostándolos sólo porque nadie quiere descubrir si esa rareza esconde una forma diferente de hacer las cosas de un modo excepcionalmente útil para ciertas tareas para las que los “normales” no sirven. Quizá tú mism@ has sido una pluma blanca que muchas personas no han sabido valorar. Descubre tus plumas blancas y encontrarás un grupo de élite que reforzará tu amistad en este año que ahora comienza para todos nosotros.

Anuncios

11 Responses to Empresas, Blogs y el Amor que nunca tengo

  1. mot dice:

    Me has dejado impresionado. Muy buena historia, y un buen propósito para empezar el año. Yo a ti ya te veo pintar distinto, será que siempre me fijé en las rarezas…

    Feliz 2006

  2. iralow dice:

    oye, yo tengo una a la que no encuentro utilidad…me aprendo una canción al poco de escucharla…por lo menos el estribillo, y me da igual el idioma, aunque no sepa lo que dice, resulta que lo hago exacto…salvo para cantar al salir de fiesta y servir de biblioteca musical…no me sirve para más…y mira que tal vez en los concursos de la tele…no se, que puedo hacer con ella?
    Besos gran pluma blanca.

  3. titto dice:

    Hace falta alguien (en tu cuento, una hija) que te muestre el valor añadido de la rareza desechada.

    Si nadie te lo muestra nunca lo veras por ti mismo.
    Como leccion esta bien.

    Luego todos siguen viviendo igual

  4. Jose dice:

    Que historia mas bonita 🙂

    Seguro que todos nos hemos sentido alguna vez como un pluma blanca.

  5. Marta dice:

    Espero encontrar esas plumas blancas de las que hablas…
    hasta entonces, seguiré esperando.
    Un saludo

  6. George Citadino dice:

    feliz año desde Ecuador hermano… un abrazo. Buen blog.

  7. pabloelblanco dice:

    Muy buena historia Johny. Muy completa y muy bien escrita. Si le extraes la conclusión lo tomaría como un cuento popular.

    En serio, enhorabuena.

    Saludos

  8. Urto dice:

    El patito feo también escribía en blanco :P. Buena historia, que por defecto generacional la he imaginado animada por la Pixar jejeje…

    Un ABRAZO

  9. Michi dice:

    Bonita historia Johny, ideal para subir el animo de los niños y los que no lo son tanto…

  10. Para, creo que voy a vomitar dice:

    Año nuevo, blog con look nuevo.

    Qué post más bonito, Johny. Me ha encantado el simil de la pluma blanca. No sólo tenemos que descubrir las plumas blancas que nos rodean, sino la pluma blanca que llevamos dentro (algunos ni lo saben)

    Un beso!

  11. Anonymous dice:

    No te conozco pero me encanta como escribes. Tiendo a machacarme a mi misma por mi forma de ser, mis comentarios sin pensar y esas elocuencias que nadie entiende…
    pero una buena amiga me dijo no hace mucho: “vales más de lo que crees”; eso es lo que he vuelto a sentir con este escrito. Hay que conocer bien a alguien para poder apreciarlo/a.
    Arantza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: