Qué somos (I parte)

Hoy necesito escribir sobre un caso real
Estaba tumbado boca abajo por las llagas, apenas veía ya, sentía el frío en sus entrañas, sin familia, sin nadie a su lado y las horas se hacían una eternidad. Tenía 20 años. Ya hacía tiempo que le habían diagnosticado el SIDA. Tanto, que a penas recordaba cual fue su primera decepción al revelarlo al primer ser humano al que él consideraba hasta entonces (erróneamente) su amigo. Habría sabido hacer una cálculo exacto de las manos que lo habían tocado en esta vida. Sabría dar cuenta de todos los labios que lo habían besado, a veces hasta a tres bandas. Las ocasiones en que los pies de alguien se habían encaminado a su apartamento para servirse de su cuerpo a costa de dar él placer. Pareja lo llamaba. Siempre fue “algo” para los demás. Siempre desempeñó alguna “función” para otros. Comenzó siendo el hijo de, el hermano mayor de, el amigo de, el compañero de, la pareja de.
Había recorrido las etapas del “amor verdadero”: A ver qué día alguien me echa los tejos, No puedo asegurarte nada pero creo que está por mí, Por fín lo he conseguido ya soy feliz, Perdona pero tú al principio no eras así y Por favor… no me dejes. Esta secuencia, repetida una y veinte veces más, había llegado a constituir su sentido de la vida. Nunca advirtió que tantas veces el mismo desenlace demostraba que aquella no era la solución. Creyóen el amor siempre y siempre se había repetido: “esta vez es la de verdad”.
El ATS del hospital, cuando ya fue ingresado para… lo definitivo le habló de internet. “Hay mucha gente que está en cama, sin salir de su casa.Viven en silla de ruedas, alejados en pueblos remotos, sin vida social. Podrás “viajar” todos los días. Conocer gente que desde su casa te harán compañía. Podrás ligar, hacer buenas amistades, amigos perdo de verdad. Y allí lo tenía ahora, cerrado sobre un mueble auxiliar, un portátil que no le había dado más que sisabores. Todas sus sesiones de chat comenzaban igual: “¿Quién eres?. ¿Cómo has averiguado mi cuenta?. ¿De qué me conoces?” (¡Coño…! ¿ y tú con quien hablas?). “Vale no te ralles. ¿D dnd, edad, knt t mide?”. Y así siempre igual. Siempre esperando algo a cambio, satisfacer interes, en absoluto una relación personal. ¿Qué sentía la gente cuando recibía cariño de los demás?. ¿Qué sentía un padre cuando llegaba a casa y recibía los abrazos y los besos de sus hijos?. ¿Y los ancianos cuando les iban a visitar?. Familia. No era su caso. Cariño, ternura, caricias, besos cálidos, sinceros… prefería pensar en otra cosa.
Se hallaba en ese estado terminal que cualquier enfermo presiente. Le habáin retirado ´toda la medicación cuatro días antes. Por dentro se sentía fatal. A cada minuto su cuerpo se iba deshaciendo, podía notar por dónde iba pudriendolo por dentro la enfermedad. De repente oyó abrirse la puerta.
mañana el final
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5 Responses to Qué somos (I parte)

  1. simalme dice:

    Qué bien escrito. Me gusta mucho. A ver qué pasa mañana…

  2. kaotot dice:

    No sé si debía haber leído este escrito. A veces me olvido. Quizá uno se pone la manta de la frivolidad y se piensa que lo que dan en la televisión es toda la realidad.
    Has conseguido emocionarme. Gracias… aunque duela.

  3. (¯`'•.¸¤IMMER_LEBEND¤¸.•'´¯) dice:

    Holas de nuevop jeje, oye pues que lindo de tu parte haber hecho eso de mi blog , buaa me sonrrojaste jeje.
    Que buena onda mushas grax. Bueno no es la gran cosa enrrealidad aveces no tengo tiempo de hacerle muchos cambios pero buenop, que bien que te agrado la música, si te gusta alguna y quieres el título me dices. Buenop, pues esta entrada que pusiste se me hace buena ya deberías poner tu radio en la internet como radionovela o algo así jeje 🙂 na bueno enrrealidad me gusta como escribes de verdad, felicidades, un saludo, cuidate nos vemos!!!

  4. Rosa dice:

    Simplemente es muy tierno y sensible.Me has dejado con la incertidumbre,espero que mañana pongas la proxima parte temprano xD.

    Me encanta como escribes.

    Besos

  5. Para, creo que voy a vomitar dice:

    Qué duro. La vida reparte lecciones y, a veces, no se sabe si es mejor asistir ese día a clase o fugarse lejos.
    Esperaré la segunda parte, esperaré a que la vida me aleccione.

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