Una mujer desesperada cuenta ahora con la inestimable ayuda de cuantos acuden a los People&blogs. No necesitas ya creerme, esas personas te confirmarán que mi intelecto es tan corto como mi conversación; mis aspiraciones tan bajas como mi estatura, escribo lo que he vivido, las huellas que la fragua de los acontecimientos y la firmeza del martillo del desamor dejaron en el yunque en que me he convertido. Pero creo en el Amor, quizá por eso siempre sonrío. Katsumoto & Koyuki debiera pensar en el amor también: hay tantas cosas que existen aunque no se vean. Tú juegas con la ventaja de ser joven, tu desamor es transitorio, en cambio el mío lo es a cadena perpetua; no seas tonto y aprovecha o acabarás no teniendo más conversación que los blogs (qué borde que salí de las jornadas de ayer
). Katsumoto & Koyuki, contra toda esperanza sigo esperando un mail comunicándome que mi soledad se ha acabado; unas palabras al oído, que suenen a algo así como un “te quiero”; una mano que a diferencia de todas las manos, tome mi mano con ternura; un abrazo de esos que te anuncian que por mal que vayan las cosas, siempre estará a tu lado para protegerte de toda amargura. Ese dia cerraré el blog, ¡por fín!, daré de baja mi conexión a internet, lanzaré el ordenador por la ventana, y este tiempo quedará como una inolvidable soledad, unforgettable solitude.

Escrito por johnymepeino