Que la crisis sea sólo económica, y no moral

Febrero 13, 2009

Lo bueno de saber hacer algo más que ser “blogger” o “internauta” es que, cuando la miseria y el sufrimiento se extienden a lo largo de la geografía humana del planeta como ahora está ocurriendo, nunca te va a faltar trabajo. Solidario, voluntario, no remunerado, pero… ¿trabajo?, cada dia más.

El lunes retomo los estudios y eso me tendrá nuevamente apartado del internet lúdico. Quería dejar colgado en este blog algo que hasta ahora no me había atrevido y que justifique la estancia a quien se equivoque y caiga durante mi ausencia hasta después de los exámenes. Sí, aprobé (laus deo) la única asignatura en la que me había matriculado el primer semestre y eso ha hecho que me anime a matricularme en dos a la vez en este segundo semestre. Fonaments de psicobiología e Història de la Psicología. Siempre dije que había que aprovechar las incoherencias del sistema para sacar partido del Estado, y estudiar en la lengua de Ramón Llull te reduce la matrícula nada menos que hasta la mitad.

El Post: Toni A Martínez no es sólo un tio que se dedica a hacernos sonreir. (y lamento si alguna vez sólo os he dado esa impresión de él). Gracias a él he conocido ACOES y aquí dejo los otros videos de Toni A Martínez.


Aquel 22 de septiembre en que creí morir

Septiembre 21, 2008

De cómo a cierta edad, la vida nos compensa la falta de energía que nos produce la caída de nuestras hojas (nos vamos quedando cada vez más solos) es aún hoy, un misterio para mí. He releído todo lo que durante estos años había escrito en fechas como la de hoy: creo que las horas dedicadas a este blog han merecido la pena. Estoy en esa “serenidad” con la que algunos sustituyen la palabra felicidad; estoy serenamente saciado de cuanto podía desear en mi vocación de blogger antibloguero. Igual que vine a sabiendas que sería para quedarme, sabía perfectamente lo que nunca aceptaría ser.

Y es que, de porqué las metas marcadas cada 1 de enero (¿recuerdan ustedes las suyas?) no se han hecho realidad, pertenece más al mundo de la sensualidad y el que, por internet, a mí no se me puede enamorar. La utopía ahí queda, pero en nada desmerece que de ser un excluído social sin techo, sin familia, y sin esperanza de solución, en tres años la vida me ha rescatado, devuelto a quienes más quería, y yo he disfrutado -al contarlo- de cada una de las horas que junto a mi blog he pasado. Sin ustedes nada; sólo con ustedes fue posible; este infinito milagro se hizo realidad. Gracias, muchas gracias.

The Crossing, el juego

Vanessa Maers, Buterfly lovers


Las estanterías

Septiembre 2, 2008

Al inicio de la época estival solía hacer una limpieza a fondo de las estanterías de mi habitación. Quien haya hecho alguna mudanza sabrá la cantidad de objetos perfectamente prescindibles que se acumulan, año tras año, en una casa. El rito de ir expurgando libros, revistas, figuritas, carpetas repletas de recortes de prensa, pequeños obsequios e incluso algunos cd’s acumulados durante esa primera mitad del año, se convertía en un ejercicio de mirada atrás y reflexión sobre el paso fugaz de los últimos seis meses de mi vida. Iba metiendo todo en pequeñas cajas de cartón sin orden ni concierto; cajas de cartón que pernoctaban en la terraza, hasta que llegara el momento de cargarlas en el coche que me habría de llevar al chalet que la familia tenía junto al mar.

Al llegar septiembre regresaba la soledad. La familia se iba a Madrid, los veraneantes a sus ciudades y en la quietud de la tarde yo me sentaba en la mecedora mirando al mar. Iba sacando uno a uno los objetos que quedaban de las cajas (al despedirme de los conocidos ya había regalado muchos de aquellos recuerdos) y, o bien no recordaba ni porqué los había conservado en las estanterías, en cuyo caso iba directo a la papelera, o pasaba la tarde releyendo alguna noticia curiosa, un asunto que parecía iba a dar mucho que hablar y en realidad había acabado en nada o disfrutando de la lectura pausada de un reportaje sabiendo que al finalizar, lo dejaría caer definitivamente en la caja de “cosas para tirar”. Cada objeto evocaba una historia. Ay, qué tardes septembrinas de recuerdos y lectura junto a la quietud del mar.

Al regreso de las vacaciones, nada más entrar en casa, descorría las cortinas de las habitaciones, subía las persianas, abría las ventanas y allí aparecían en su austeridad las estanterías casi vacías. Cuánta sobriedad, y qué diáfano me resultaba aquel cuarto; parecía esos pisos de la gente joven que se acaba de independizar. Si bien es cierto que la desnudez de las baldas me enfrentaba a la soledad e intemperie de mi existencia, muy pronto sería sustituida por la cálida y alegre decoración de la navidad.

escuchando “Melancolía“, de Lucas


El corazón primero, internet después.

Agosto 18, 2008

Nos estuvimos bañando hasta las seis de la tarde, e iniciamos el regreso. A las dos horas hicimos una parada técnica en el área de La Ribera y al incorporarnos a la autopista… atasco. Pronto se corrió la voz de que se trataba de un accidente y que había un caos de gente en la calzada y con niños. Quedé asombrado de la serenidad de la pequeña en las dos horas y media que duró la parada. Ya antes me había sentido orgulloso de una frase suya: “A mí no me gustaría estar como esos niños y que la gente twitteara de mí”. Al oscurecer bajamos un rato del coche para dar un paseo corto; le dí las gracias porque estaba mostrando una paciencia “impropia de una niña de tu edad”, le dije. Ella me respondió: “No me gusta estar aquí esperando tanto rato, pero lo importante es que no haya heridos”.

Esta mañana ha roto a llorar cuando se ha enterado que un niño de tres años había muerto en aquel accidente: “¡Entonces para qué me porté bien!”.


Viajar con tus hij@s. El moreno baila también

Julio 23, 2008

Moliendo café. Imperceptiblemente y desde que pisaron tierra, de los 40 principales a la  música que provenía del local más próximo a donde consultábamos un plano urbano, los ritmitos musicales entraron suavito por sus orejas y sus pies se pusieron en marcar ritmitos tropicales de modo involuntario: cumbia, guajira, salsa, etc. Los niños viven encorsetados en la ciudad durante el curso escolar: no saltes en la acera, no bailes en el autobús, no te muevas tanto en la silla, la gente va a pensar de ti esto, la gente te está mirando y pensará lo otro…

Los habitantes de las islas afortunadas tienen temperaturas suaves y eso ha conformado (creo yo) la suavidad de sus formas y comportamientos. Los canarios son dulces y amables en el trato y tono de su voz. Pronto adquieres como propias las expresiones guagua, yelito, agüita, pedir la cuentita, papitas, ¿viste?, qué lindo, ¿si?, sacar la boleta, etc. Yo pronto abandoné las eses finales de las palabras y suprimí el 50% de las consonantes: menuda liberación veraniega. Pero sobre todo el buen humor. “Voy a ponerme las gafas de tela. ¿Conocen ustedes las gafas de tela?. ¿Sí?, ¿No?. Gafas de tela: te las pones, te las quitas, te las vuelves a poner…” y es que conforme te mueves en la isla a distintas cotas de altitud, el sol aparece y desaparece por momentos.

El trato es muy amable, pero dicho así parece un tópico. Es la familiaridad que pronto adquirieron con las personas isleñas y su facilidad de expresar lo que sentían en cada momento del dia lo que justifica que destaque la amabilidad del pueblo canario. Coincidimos con las fiestas del Puerto de la Cruz, la sardinada nocturna junto a las rocas, el multitudinario baño nocturno, y el casco viejo (imprescindible) lleno de gente con la comida a la puerta de su casa. Pero sobre todo la música que sale a tu encuentro a cada paso que das. Llegó un punto en que, además de bajar a bailar al paseo marítimo después de la cena, cambiábamos el paso conforme cambiaba el tema musical que encontrábamos en cada calle.

Como era de esperar, una noche la pequeña consiguió que los “Blue Meridian”  le dedicaran una canción y ella se marcara un baile sola en mitad de la pista mientras el público acompañaba con las palmas. Salvo ese día, la criaturita bailaba esto con su padre XD.


Viajar con tus hij@s. ¡A Guantanamera!

Julio 21, 2008

Cuando tus hij@s se sientan medio dormid@s en el taxi esperando oir “a la Estación del Norte” y lo que escuchan es “Al aeropuerto”, la expresión de sus ojos te pagarán con creces cualquier desvelo. “¿Pero no dijiste que lo más importante era la parte del tren?”. “Efectivamente”, les aclaré: “el tren de aterrizaje”. Primera sorpresa desvelada.

Cuando una vez en la terminal de vuelos nacionales sólo quedaba desvelar qué punto de España iban a visitar, me dirijí a las ventanillas 32-33. “Pero ahí pone… ¡Tenerife!, ¡vamos a conocer Tenerife!”. Y es que con los nuevos planes de estudios oiga, la sorpresa más fácil de dar es asegurar que no saldríamos de España, mientras pensaba en las Islas Canarias: ¡a no todo el mundo se le ocurre incluir los territorios de ultramar como parte de España. ¡Pues lo son!; el archipiélago canario es España. Nada me irrita más que haber escuchado a insulares preguntar a los dependientes tonterías como “¿Cuántas botellas de Ron con miel puedo llevarme a España?”. A lo que Rogelio, el chicharrón, respondió: “A España no se lleve nada que ya está usted en ella”. Segunda sorpresa desvelada.

Primera vez que viajaban en avión, primera vez que visitarían una isla de verdad, primera vez que se bañarían en un océano, primera vez que se desplazaban planetariamente en altitud y latitud: “¡Es verdad!, que siempre dicen una hora menos en Canarias!”, y sobre todo, lo más mágico para sus ojos: la primera vez que estaban más alt@s que las nubes. Tantas primeras veces de tantas cosas, que imposible parecía que sus vacaciones se hubiesen concentrado en una sola mañana.

Y aún no sabían “lo peor”. Fué en la ortopédica revista que ofrecen en los aviones junto al horrendo café (David hijo, ¿dónde estás? XD ). “Se han equivocado, han pintado las playas de color negro y la arena tenía que ser blanco”. Comprobación rápida de su hermana mayor y…¡Zas!, tercera sorpresa descubierta: “¿Es verdad lo que dice aquí?¿Hay un volcán en esa isla?”. A lo que argumenté que hasta ahora habían visto ríos en los libros del cole y conocían ríos de verdad; habían visto cordilleras en el libro de Conocimiento del Medio y se habían pateado los Pirineos; en su libro aparecían fotos del mar Mediterraneo y se habían bañado en él; y que justo era si en los libros habían dado los volcanes, les presentara a uno de veras. “Espero que esté muerto ¿no?”, me dijeron. No sé, les respondí, ya lo comprobareis por vosotras mismas: vais a subir hasta su cima: 3.700 mts, el pico más alto de España. Y desde que llegaron a la isla, la música no dejó de sonar: El Puerto de la Cruz celebraba sus fiestas.

Guantanamera versión Mickey Mouse ;)


Viajar con tus hij@s. Como os galegos, tenemos a nosa visión

Julio 12, 2008

Apenas dos dias para el viaje sorpresa y de momento sólo saben que ni la Wii viajará con nosotros, ni mi portátil, ni la Nintendo DS lite, ni relojes, ni móviles, porque la maleta debe ir llena de ilusión suficiente como para afrontar la que será su “Aventura 2008″. Que no vayan a hacer nada durante 8 dias es una terapia a las actividades extraescolares y la estresada vida recontraprogramada de los ni@s de hoy dia. Viajan para descansar, dormir mucho, comer sin prisas, y hablar no para informar, sino para expresar sus sentimientos. Eso es -también- aprovechar las vacaciones: no dar ni clavo. Que no me lleve el ordenador es para los hij@s como ver que no vas al EBE por no perder un finde de estar con ell@s. Pierdes karma (¿alguna vez se alcanzó? jajaja) pero te quedas con la mejor parte; o vivir una Campus Party via internet por no estar una semana sin vernos. Que si los jueves hay Beers&Blogs en Madrid,  en las habitaciones de nuestr@s hijos también merece la pena “dejarse ver” porque en ese tipo de evento conoces más a tus hij@s y te pones al dia de las últimas novedades del mercado en tu web social = tu familia. 

Apenas 48 horas para que empiece nuestro viaje y sólo saben que no salimos de España, y que lo más importante respecto al trasporte será la parte del tren. Una pregunta: ¿Es España (ese concepto tan difícil de expresar, según mi hermano el imbécil) suficiente aventura para nuestros hijos?. ¿Son las piedras y los ríos suficiente “farde” para ell@?. Para demostrar que sí, a la hora de la siesta les he ido poniendo desde piedras y agua convertidos por el ojo humano (si le das una semana para contemplarlo y gustarlo) en poemas visuales como Ayahuasca1 y Ayahuasca2, Arribes del Duero (sí, existe), hasta algo tan propio de España como los castillos y alcázares. Pero se ve que, hasta que Arturo Perez Reverte no escriba un best-seller sobre castillos o el Cid, los españoles seguirán avergonzándose de su historia y cultura. Sus hij@s nunca viajarán en el tiempo, pues.


Viajar con tus hij@s. Las Rebajas son más que “diver”.

Julio 10, 2008

Cuando las criaturas están en plena “turkey’s age” te permiten vivir experiencias tan emocionantes como acompañarlas a las rebajas. De ordinario lo de comprar ropa solemos planteárselo a los niños como un castigo divino, necesidades domésticas, o al grito aterrador de ¡La vuelta al cole!. Qué pocas veces llevamos a los niños a la tienda Levy Strauss de Alfafar, o de tiendas, para que jueguen a probarse ropa, combinarse piezas, o ponerse por un instante determinados trapos que nunca podrán llevar (altura,peso,precio,etc) pero que siempre que pasan por delante de un escaparate desearían verse vestidos con él.

 

“Si tuvierais que protagonizar una película de aventuras, ¿con qué ropa os gustaría aparecer en la pantalla?”. Mano de santo oiga: “¿y tú?”, me respondieron. La educación para la ciudadmanía no lo tiene en cuenta, pero la psicología evolutiva está para algo. L@s niñ@s necesitan un “tutor” al igual que las plantas, para que el tallo crezca en recto mientras es flexible; l@s niñ@s necesitan un modelo de referencia siquiera para poder rebelarse contra él. “¡Socorro!”, exclamé en Carrefour la noche anterior a preguntarles sobre su futuro de actrices, “¡están cerrando!”. Me dirigí a la carrera por el pasillo de tíos, les distribuí por tipo de ropa: “Búscame unos piratas para cuando me moje en el río, por favor!. ¿Tú podrías buscarme las dos camisetas más estrafalarias que veas?. Gracias”. En un santiamén me había puesto y quitado las seis combinaciones cromáticas posibles entre pantakas y camisetas. 10 minutos, no más. No sólo fueron ellas quienes me eligieron la ropa, es que además aprendieron que cuando un cacho trapo te enamora esa es una buena compra de rebajas. Jugar con la ropa, probarse cosas que te gustan y jamás comprarás. Por razones que ignoro en España a l@s niñ@s sus padres nunca les permiten tirarse al agua vestidos, si quiera una vez, si quiera en verano. No digamos coger una botella vacía de agua y llenándola de una fuente tirarsela por la cabeza para, a continuación, seguir visitando la ciudad, somos tan civilizados… Mis nietas se bañaron de pequeñas un domingo en la mismísima fuente del Heron City, y encima el que pisaba los circulitos era servidor. ¿Para qué coño están los veranos cuando eres pequeño?. Añádase a lo especial de la ropa seleccionada aquella noche, mis exageradas expresiones frente al espejo de los probadores tipo: “wapo estás para lo viejo que eres, macho” – “Essse johnyyy… ¡Sí señor!” – “¡Míralo al neneee, enseñando los calzones (cómo mola) con unos pantalones una talla de más para llevarlos estilo “tás cagao”. En apenas 10 minutos el tema estaba zanjado y salía al parking llevándome a casa la ropa que jamás usaré por la city pero que pienso desgastar esa mágica semana del viaje de aventuras y sorpresas. Mientras abría el coche para regresar a casa resonaba en mi cabeza las notas de “Forgettable tales“.

Al día siguiente, y durante todo el fin de semana pasado, estuve haciendo de “percha humana” mientras ellas se probaban trapos una y otra vez, aplazaban a ver otras cosas en las plantas superiores o en las otras tiendas vecinas. Eso de comprar en las rebajas la ropa que vas a usar en el viaje de vacaciones, le dio como un cariz mágico de quien se uniforma para ser feliz. Me han prometido ponerme un piercing de imán en la oreja. Y un tatoo de los que luego se borran con agua y jabón. “Como dices que allí no nos va a ver nadie conocido porque es como estar en la luna… puedes ir como el Porta. Por cierto, te hemos pillado: has dicho que te mojarás en un río. Osea que hay un río ¿vale?”. Pero dicho así, como quien sabe algo. Jajajaja


Viajar con tus hij@s. Anunciarselo: ¡Nos vamos de viaje!

Julio 8, 2008

Los veranos de mi infancia ostentan el privilegio de estar alojados en el rincón más dulce y entrañable de mi memoria. Es por ello que a mí también me gusta regalar recuerdos a las criaturas más pequeñas (y hermosas) de mi familia. El lunes que viene nos vamos a un viaje sorpresa. El día de mañana es posible que el resto de las horas se borren, ¡el verano es tan largo para los niños!; pero las aventuras vividas junto a los compañeros de viaje, los “tesoros” descubiertos y sobretodo, las sorpresas inolvidables, quedarán impresas para siempre en el recuerdo que les quede sobre este verano.

La primera cosa que preparé con esmero, fue el lugar donde les iba a anunciar el viaje. A un niño una sorpresa así no se le desvela en el ascensor de casa o haciéndole “una perdida” al móvil. No, todo requiere sus ritos y el mío fue en el contexto de una comida “especial” para celebrar el inicio de su vacaciones escolares. De ese modo, desde el primer dia de sus vacaciones ya hubo un horizonte hacia el que dirigieron toda  su atención. “Humm… ¿sabeis qué?”, les dije mientras les pasaba la ensalada: “¡Nos vamos de viaje!”.

Y como todo viaje pensado “para” los niños, y cuyo único objetivo es regalarles un recuerdo que con ellos pueda envejecer, me tocó resistir heroicamente toda la artilleria de preguntas destinadas a desvelar antes del postre, el destino del viaje. A esa edad, nosotros también nos confundíamos pensando que era el lugar lo que nos hace felices y no, como hemos aprendido ahora que ya somos viejos, que es el hecho en sí de viajar. Al principio cada una de ellas juraba estar convencida de saber dónde iría. Pero tras descartar los lugares de los que siempre habían oído hablar sus amigas, y la serie de parques temáticos que nos amenazan, empezaron a intuir que había “algo gordo” esperando en ese viaje.

“¿Necesitaremos pasaporte?”. No. “Buah, entonces es dentro de España”. “¿Tenemos que llevar chaquetas para pasear por las noches?”. No. “¡Ostras, entonces este año no vamos a Andorra!”. “¿Es todo verde?, porque siempre dices que al año que viene quieres ir a Asturias y nunca hemos ido…”. No, de hecho he visto en algunas fotos que parece un auténtico desierto. “¿Es el desierto de Las Palmas?”. No, salimos del agujero, no es Catalunya, ni la Comunitat Valenciana, ni Andorra. “¿Cuánto se tarda en coche?”. No, ya no tengo edad para estar conduciendo tantas horas como cuando íbamos a Andorra. Este año vosotras vais a viajar en tren y yo a descansar desde el primer dia. Y empezó el revuelo de mapas, buscar en internet, intentar sonsacar alguna pista a los abuelos o preguntar a sus amigas (las chicas…ya saben, tienen eso de la intuición femenina). Todo con tal de encontrar un punto geográfico que guardara relación con desiertos, trenes, y largo recorrido. 

escuchaba mientras esto escribí: Beautiful Girls Niñas, niñas; mujeres al cabo ¿verdad? :)


Te lo digo a la cara

Abril 5, 2008