Migramos para siempre

Octubre 29, 2007

Sigue los nuevos relatos desde el principio.



Oh du fröhliche

Octubre 22, 2007
Por no sé qué extraña razón, siempre he asociado los nombres de Fernando Polo y Katsumoto a la lengua germana. Por motivos inconfesables me han ayudado, sin saberlo, a escoger “Oh du fröhliche” como fondo musical de mis ratos de escritura frente al ordenador en una historia que me absorbe y agota por momentos. Soy un Lobo Estepario, ya mayor; nada dotado para la escritura. Tal vez por ello, y como dijo hace poco Juan José Millás: “Cuando falta el oficio, se suple con la sinceridad” y he comenzado a aporrear el piano por las tardes para identificarme con el protagonista de mi relato. Escritura por inmersión, diríamos. Y de esas sesiones de sufrir/gozar frente a ese otro teclado (cómo duele el condenado), luego, frente al dulce tacto de las teclas del portátil es deleite lo que experimentas. Recordé a los arriba citados y escogí esta melodía que interpreto peor de lo que suena aquí –>Oh du fröhliche“. Es un relato en el que me estoy reconciliando con mis razones oiga, que eso no es poco. Espero lograrlo… para navidad.

(*)debo espabilarme, pues El Corte Inglés de Nuevo Centro ha iniciado ya la construcción del belén gigante que “planta” todos los años en su explana y en Mercadona han añadido a la decoración navideña, las bolsas de cotillón de nochevieja 2007 con sus matasuegras y todo, oiga. Luego dirán que la culpa de todo la tenemos los “poca ropa”. Ya ven, nosotros, que sólo cantamos villancicos en familia el día de Nochebuena.


Christmas Countdown

Octubre 12, 2007


El pasado lunes 8 de octubre fue la fecha elegida por los comerciantes de El Corte Inglés, Alcampo, Carrefour, Mercadona, Consum, Lidl, etc, para poner a la venta los turrones y otras golosinas navideñas.

Por su parte, el Ayuntamiento de la Costa Este ha abierto el plazo de inscripción para los concursos de christmas navideños 2007 – 2008.

Vuelve, a tu blog vuelve, por navidad


Bienvenidos a la versión 2.0

Septiembre 24, 2007

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Tal día como hoy, hace dos años, regresé a mi casa a las cinco de tarde de la consulta del psiquiatra con un video de Green Day en mi mano. Estaba destrozado por aquella época. Me senté en el suelo del salón (por fín se acabó lo de vivir en la calle), recosté mi espalda sobre la pared y con el mando a distancia le dí al play: When setember end’s. Y empecé a pensar cómo contar todo lo ocurrido en un blog. Así nació Unforgettable Solitude.

Hoy creo que el partido mereció la pena, y gracias a todos vosotros ni estoy solo ni este blog va a tener final: me he mudado a http://unforgettablesolitude.wordpress.com . Esto quedará abierto durante el otoño actualizando algunas cosas sobre la navidad, como boya en medio del océano por si alguien quisiera conmigo migrar, despues… este Jack desaparecerá para siempre en las profundidades marinas junto a los restos del Titanic, que tanto me han inspirado a la hora de mi vida postear. Besos y abrazos para quienes los quieran. Muchas gracias.

*como los capullos de imeem.com siguen capando los mp3 dejo aquí este temazo de los Real Mckezies entero.


Best day ’til tomorrow

Septiembre 21, 2007

Porque ciertamente, es lo mejor que podría ofreceros hasta dentro de unas horas cuando empiece el rodaje del nuevo blog. Hoy es el mejor dia…hasta mañana. Puntazo de tema.

¿Quieres trabajar en un Faro?

Septiembre 18, 2007
La taberna de borrasca era el centro social y económico más importante de la zona. Todos los días se celebraban acontecimientos en la taberna. Casamientos fiestas familiares, bautizos, comuniones. Las grandes paellas azafranadas hervían en el paellero, los peroles de chocolate o las grandes heladeras de cuero rodaban sin descanso, las tinajas de la salmorra o las de las olivas picadas se habían de llenar muy a menudo. Era la taberna más famosa de Cullera, lugar de reunión y de fiestas. All-i-pebres plenos de especia, las grandes “torraes” y frituras de carne y pescados llenaban las calles adyacentes con su penetrante y caracteristico olor, dominando todos los demás olores de la taberna. La gran parra cubría la fachada defendiendola de la solana del mediodía. Por la tarde, al moverse el viento de levante, después de las comidas la taberna quedaba en un gran silencio, roto nada más por el repique estridente en la mesa de piedra, de las fichas del dominó y las voces risueñas y malhumoradas de los jugadores de “xamelo”.

Una vez pasada la montaña, se veía la gran playa del Dosser, despoblada siempre, silenciosa, con una arena sin pisadas, sin barcas varadas, ni barracones de verano, extendida entre los huertos y la mar, hasta Valencia. A la izquierda, el verdor interminable de las marjales que llenaban el horizonte.

El faro era un edificio de piedra con el aspecto de local público. La planta circular era la vivienda de los empleados y del centro salía la torre que sostenia el gris mecanismo de hierro y vidrio que era la misma farola. Un patio con suelo de baldosas de barro rojizo cocido, destacabasobre le conjunto más que las paredes encaladas impolutas reflejando su intensa blancura contra los rayos del sol. El monte sobre el que se sostenía se veía a la perfección desde lo más alto del camino. Alguna vez se podía escuchar alguna voz que, puede ser que por la influencia del mar se oía fofa y parecía que salía de un sitio encerrada. Era la voz de alguno de los fareros que hablaban español, que en aquel tiempo todavía era el idioma de España lo que les hacía más alejados y forasteros. No solían tener relación con la gente, puede ser obligados, para evitar distracciones y olvidos que pudieran ser fatales para su misión.

Un ambiente misterioso sugería toda la instalación del faro. Nos hacía pensar en aquellas noches de temporal cuando su lucecita era guía y ayuda de los pobres marineros que desesperadamente luchaban entre la vida y la muerte. Aquel fuego que parpadeaba era como una mano amiga extendida ofreciendo protección y ayuda. Qué distinto es ahora para los que vienen en patera (perdón, con Zapatero se dice cayucos [ qué lapsus por dioj ], las pateras sólo eran culpa de Aznar) todos los que han muerto este verano en nuestras costas sin mano amiga, ni extendida, ni ayuda, ni protección. No sé para qué sirvan ya los faros…


Ya está aquí la navidad del estado laico

Septiembre 16, 2007
Podían matar dos pájaros de un tiro. De paso que reprochan lo innecesario de la navidad habida cuenta su condición de ateos y defensores del estado laico, podían ser más ecologistas y evitar el despilfarro de papel para sus catálogos de regalo de empresa. Sé que se buzonea estos inmensos folletos con papel satinado y de tantas páginas porque sindicalistas, políticos locales, empresarios, banca, cortesingleses y pequeños agentes inmobiliarios (¿hablamos de la construcción?) se ponen las botas a costa de la fiesta que más critican, pero podían dar ejemplo de urbanidad y ecología: ahorrar papel, como lo que me piden a mí que haga con el de limpiarme el trasero, o las facturas “Sea ecológico, pida factura on-line”. Pues mira machos, empezad vosotros que para ser ateos anda que no empezais a derrochar desde finales de agosto con el temita de la navidad.


Cómo recuperar el template "Náutica"

Septiembre 16, 2007
Te bastará con sustituir:

@import url(‘http://welcome.googlepages.com/nautica.css’);

en vez del antiguo

@import url(‘http://googlelite.free.fr/nautica.css’);

Una simple línea de código basta para solucionar un problema que está dando tantos quebraderos de cabeza. Por extraño que nos parezca, habida cuenta de lo sencillo que es y más tratandose de CSSear, esta vez no ha sido Mcdave el solucionólogo :)

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Cuando los pobres veraneaban

Septiembre 14, 2007
A 8 días del estreno de la nueva versión yo… sigo. San Sebastián es la playita que acogía una colonia de veraneantes y daba tranquilidad a las madres respecto a la gente menuda, que nadaba como quería en un agua que mlagrosamente hace un metro de profundidad hasta muy adentro del mar. La isla protege la playa de vientos y de la mar. A la vertiente protegida de la isla crecía un olivar. El resto de la isla estaba desnuda de arena y vegetación sometida a las embestidas del mar.

Una caseta humilde de una planta se repartía aislada por pa vertiente del monte hacia el camino. Los habitantes eran de los pueblos de alrededor, aficionados a pescar que encontraban en las rocas el lugar donde podían realizar su afición favorita. Pasaban las horas desde que aún era de noche hasta bien puesto el sol. No obstante estar todo rodeado de huertas, el faro siempre daba la sensación de secano y hasta algunas costumbres recordaban a las de los montañeses. Solían ser siempre los mismos veraneantes que venían a pasar el verano hasta la siega del arroz y se conocían de padres a hijos. Todos eran de los pueblos de alrededor, todos se conocían, todos tenían las mismas costumbres, la misma forma de pensar, muchos eran parientes y hasta se casaban entre ellos. Personajes importantes de aquellos veranos de mi infancia eran los carabineros de grandes bigotes y miserablemente vestidos, cuando no estaban de servicio. Hábiles pescadores que no pescaban animados por ningún espíritu deportivo: lo hacían con tal de poder añadir a la miserable olla que sólo les permitía su sueldo de auténtica miseria. Eran mentores de muchos pescadores que les aconsejaban sobre los mejores lugares en la costa pedregosa y el puesto más adecuado en cada caso. Aquellos Luján, Corbí, Martín y tantos antepasados de los magnates de la construcción que ahora son sus nietos y poco se acuerdan de sus orígenes. Sus consejos les proporcionaban una magra ayudita para comer, precursora de la paga de verano que más tarde se había de establecer en toda España.

Una torre de piedra roja coronaba una loma que miraba a la mar y prevenía de la venida de piratas bereberes. Al borde, una cuadrada ermita permitía algún domingo que se celebrara la misa. Había sido una mezquita. Decían…

Nuevo post sobre “Energía infinita” en Zhuque


Al faro

Septiembre 8, 2007
Al Faro había que ir con más tiempo. Estaba lejos. Llevábamos la merienda. Pescado frito, o bien de aquel palo de chocolate duro, terroso al morder, de una primitiva industria de Torrente. Íbamos descalzos por la arena que empapaban las olas, las alpargatas empapadas, las cintas colgaban de nuestras pantorrillas. El camino tenía unos puntos a especie de etapas que lo jalonaban. Tras caminar un rato encontrábamos un famoso huerto protegido de las miradas de los viandantes por una oscura hilera de tamarindos que a penas podíamos mirar, sabiendo la terrible historia que guardaban. La bellísima hija, loca de amor por la prohibición paterna, pasaba los días dentro de aquel huerto cantando con voz ardiente o gimoteando dolorosamente por su desventura. Si los niños nos acercábamos demasiado a intentar ver algo por entre las ramas, se nos contagiaría la enfermedad de la locura. Bordeábamos aquel huerto acelerando el paso, tapándonos temerosos los oídos con nuestras manos y entornando los ojos. Unos metros después aún sentíamos latir nuestros corazones y nos costaba atrevernos a ser el primero en quitarse las manos de las orejas y recuperar la cadencia en nuestro pasear.

Llegábamos al pechinar. La mar lanzaba a la orilla montones de pechinas y cáscaras de caracoles marinos, un “tesoro” con el que llenábamos nuestros remendados bolsillos y que debido a su abundancia y vulgaridad, abandonábamos finalmente a los pocos días de comenzar la escuela.

El Puerto, o un intento de puerto que al año de hacerse, la mar se encargó de derribar y se hubo de abandonar. Quedaban batidos por las aguas los puntales de hierro que sostenían las gruesas chapas de hierro que la mar iba deshaciendo en láminas de óxido. Una gran casa ela la instalación en tierra de los servicios del puerto. Era la Casa Roja, porque la habían pintado de aquel color. Durante muchos años fue una pieza de la toponimia local reconocida por todos hasta que al final fue transformada en el actual “Hotel Sicania”. Este verano, mientras se lo explicaba a mis nietas mientras atacando una inmensa ensalada de queso, los comensales de las mesas circundantes alucinaban en colores: pensaban que me lo estaba inventando como si fuera una trama de Harry Potter, fantasear por pasar el rato, para entretenerlas. Qué pena me dió. Vale que mi historia es como mi blog: irrelevante. Pero otorgar el mismo valor a un suceso real que a uno inventado; haber perdido el interés por la intrahistoria de cuanto nos rodea; que el Ministerio de Educación haya conseguido a través de los años inculcar en la mente de los estudiantes “Si no lo sabes da igual, te lo inventas” me parece una particular tragedia doméstica imposible de reparar. Pretenden escribir la “Historia de la blogosfera española” (ya ves tú ¬¬) y qué poca gente recuerda tardes a la fresca o noches de verano, escuchando historias de cómo fueron los veraneos de papá o mamá.