“Yo nunca seré judío”

Lo soez impregna no pocas veces el discurso del enemigo: tú echa mano de la cultura. Empiezo esta curiosidad de la historia por el final. Kristian Cvetkovic es el primer niño europeo que con apenas 14 años interpretó al piano, como solista de la Orquesta Sinfónica de Lugano (Suiza), el Concierto nº20 en D menor, opus K466 para piano y orquesta, de Mozart. Su hermano pequeño era videoblogger (sí, el hermano pequeño de un niño de 14 años) . Grababa sus audiciones en casa con su cámara de video, y luego las colgaba en internet. Claro, al ser gente culta, estos niños no salen en los blogs ni de coña, pero no pasa nada ustedes ya me entienden..  ;)

El Chopin de Arthur Rubinstein (judío) y Vladimir Horowitz (ruso y homosexual) tiene consenso general como el mejor Chopin. En cierta ocasión a Rubinstein le preguntaron al respecto de su competencia con Horowitz, qué hacía falta para ser el mejor. Arthur Rubinstein respondió: “Para ser el mejor hay que haber nacido judío u homosexual”. Esto último iba dirigido a Horowitz.

Aquella tarde en clase, aprovechando que a uno de sus alumnos le habían señalado como mejor pianista de la UE, el profesor “aprovechó” para contar a sus alumnos la “genial” frase de Arthur Rubinstein: “Para ser el mejor hay que haber nacido judío u homosexual”.

Conforme iban creciendo las risitas a su alrededor, y las miradas se clavaban en él con más malicia, el muchacho se puso en pié y mirando a su profesor exclamó con voz grave, mezcla de infantil heroicidad y lamento: “Yo nunca seré judío.”

Como siempre en este blog, les dejo una opinión totalmente distinta a la mía: la de Martin Varsavsky que opina que el problema lo tienen los judíos exitosos, a causa del antisemitismo.

Este es Kristian Cvetkovic que el dia de mi cumpleaños cumplirá los 18, e interpretaba a Chopin así de bien a los 15 años:

2 comentarios para ““Yo nunca seré judío””

  1. Manuel Valdepeñas Dice:

    No termino de entender esas explicaciones confusas que tal vez generan la opinión contraria a la que se quiere defender (empiezo por el final, hablando de quienes citas). Tal vez sea esa manera de hablar una licencia oratoria semejante a las que usaban Demóstenes o Cicerón y que vuelven a tomar vigencia entre los bloggers más seguidos.
    Pero vamos, que si hay que castrarse, invertirse, exiliarse o ser mártir… prefiero la incultura o -permítaseme la inmodestia- la estrechez de porcentaje o incluso el anonimato.
    Bueno, fuera de bromas -pues no soy partidario de partidismos (¡ya la última gracia!)-, hay que distinguir entre cultura y arte.

    El artista tiene un don innato y el arte es su medio de expresión. Pero no se nace conociendo el arte; para eso está la cultura. Quizá con esto parezca que me salga del tema; pero lo que quiero decir es que aquí no hay razas ni rarezas. Talento, tenacidad y constancia. ¿Vocación? y perseverancia. Las estadísticas sólo hablan de gente conocida. Conocidos son la burguesía y la aristocracia. La clase en la que navegan los artistas es la clase no conocida, es la clase por descubrir.

  2. johnymepeino Dice:

    A un lado para los que sólo se fijan en el sexo de los artistas, y no en su valía personal.

    A otro lado para los que con decir “soy gay” creen haber cubierto su currículum personal.

    Pero es indignante que Vladimir Horowitz, Kristian Cvetkovic, y no crea, también muy buenos “Bloggers”, deban soportar soeces invectivas y desprecio a su obra, en atención a su vida sentimental.

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