Anoche, mientras en la penumbra de mi cubículo me asomaba a la gran avenida de la Ciudad de las Artes y las Ciencias a las 10:30 de la noche; mientras el mundo que conozco desaparecía ante mis ojos: el asfalto sin coches, las aceras sin paseantes, los semáforos mostrándose innecesarios en sus indicaciones de colores a falta de ojos que los miraran; mientras en la mayoría de los hogares el vocerío se alzaba sobre el choque de las cucharas contra el fondo de los platos, y vinos multicolores regaban abundantemente los gaznates y llenaban las copas de la fiesta; mientras vosotros cenabais con vuestros familiares, mientras los míos andaban este año bastante lejos, yo, de nuevo, volví a tener por única compañía la soledad.
Anoche volví a preguntarme qué oscuro designio ha hecho de mí el que soy, y lo hice mientras volví a echar mano de esta música que en otras noches como ésta me puse antes de postear. Y descubrí que soy bobo: ¡era Navidad!. Enya me regaló, cuan cuento de la cerillera, “ver a johnymepeino” a las rodillas de mis yayos, a los brazos de mi padre que me aupaba para alcanzar la estrella en lo más alto del árbol de navidad. Pude “ver” como en una ensoñación del viejo que soy, el tacto de la piel áspera de las manos de mi madre quemadas por la lejía, cuando me sostenía entre sus manos sentado a la sobremesa, para tocar mi pandereta mientras los mayores entonaban villancicos que, precisamente por “populares”, rezumaban el sentir del pueblo llano sobre estos misterios, sobre estas cosas. “Es hijo de María, pobrín, pobrín, pobrín”. Bueno y, ea, mejor lo dejo aquí… anoche habría jurado haberlos visto de nuevo a todos, a mi lado, gracias a la soledad.
Diciembre 25, 2007 a las 10:02 pm |
Feliz Navidad, sr. Johny.
Diciembre 26, 2007 a las 12:49 am |
Muchas gracias Chicogris, y ojalá que la Felicidad visite también tu casa y a todos los tuyos.
Diciembre 26, 2007 a las 10:47 am |
Hola Johny, que bonitos recuerdos, esos bonitos recuerdos que siempre nos acompañan a pesar de los años, el recuerdo de nuestra infancia rodeados de nuestros seres más queridos, es lo que eternamente nos acompaña, aún en nuestra soledad.
Le deseo que sea muy féliz y seguro que sus seres queridos, estuvieron esa noche acompañandole.
Saludos
Diciembre 26, 2007 a las 12:08 pm |
Bueno, ya sabe. Aquí estamos.
Diciembre 26, 2007 a las 5:15 pm |
Sí Don Luis, también recordé a los que este año en Nochebuena han tenido que encender una luz, la de la esperanza, para estar en cierto modo, acompañados por los suyos. En la Costa Este se le aprecia un montón, Don Luis
Muchísimas gracias.
Ailime muchas gracias, también para ti deseo la felicidad que nace de lo profundo del corazón, y aunque esa noche no, ayer 25 sí pude comer con los míos que aún me quedan. Un abrazo