No recuerdo el nombre que se da en psicología al proceso mediante el cual, percibimos el presente como algo ya vivido. Es un desajuste neuronal, eso es claro, como sentarnos a conversar junto a alguien, y tener la sensación de conocerl@ de toda la vida. La hora de la siesta en verano comienzan para mí en junio. Y es dormitar en los vahos que desfilan ante mi mente instantes antes de soñar: todas mis siestas, todos mis veranos y siempre fueron igual, y asi serán porque la vida de un solo no da para cambios. Tal ocurre cuando me sumerjo en el apartamento berlinés de Katsu en esos dias que respira soledad. Se entiende que un soltero=un hombre feliz, y no se nos calcula otra necesidad salvo la del sexo. Esta jodida confusión lleva a la sociedad a traducir nuestro “me gustaría hacer algo juntos” por un: “te quiero follar”. La confusión viene -eso me creo- por el término inglés “single” que no es con mucho el mejor. Junio son días de desorden en el apartamento, estar asqueado de las clases, la televisión, la perspectiva de un largo fin de semana, los mismos recuerdos en los que abandonarse, la misma desazón ante lo que el futuro pueda depararnos (porque no esperamos ningún futuro), y la repesca de vivencias del pasado por cuanto nos recuerdan que, al menos, alguna vez supimos lo que era la felicidad. Teníamos un proyecto, nadie nos lo niegue. No estamos solos por necedad=necesidad. La común vida necesita un otr@ vida con la que referenciar.
A los solos se nos atribuyen propiedades mítico-afrodisíacas tales como miércoles de cine, jueves de conciertos en un bullicioso pub irlandés regados con cerveza, viernes de cenas con infinitos amigos de la infancia, sábados noche de… Ufff , caja de 24 condones exhausta. Domingos a mediodía de despertar y tardes tranquilas de videoconsola, pasear a la mascota, lavadora y… poco más. Leer el post de Katsu (cuando le sale de las pelotas actualizar), es visitar su berlinés apartamento en el que respiro la pequeña sala en la que vivió Herman Hesse por un tiempo, el justo para publicar “El lobo estepario”; es visitar la que de siempre fue mi habitación en las otras siestas de verano, es recuperar mi juventud dormida, la que regresa con el mes de junio y hace que perciba -con ser nueva- haberlo vivido todo ya. Nuestras prioridades pueden ser quedarnos dormidos frente a la pantalla, dormitando en el sofá, el desorden doméstico por norma (la casa hasta la bandera), hasta reflejar con extremada belleza el caos que habita en nuestro interior. Y hay un concepto que quiero destacar para que quede claro: somos freaks, somos anomalías de la naturaleza. Y no porque seamos seres anómalos, (la verdad, no somos tan raros) es que es tan pija la sociedad… sino porque seguimos empeñados en ser fieles a nosotros mismos. Lo que nosotros siempre creímos que las cosas debían ser ¡ojo, hablo solo de nuestras vidas!, no de las vuestras: antes solos que mal acompañados. Total, ¿acaso no aparecen todos los meses ancian@s muert@s en sus apartamentos y el mundo y su ajetreo festivo no se ha detenido por ello?. Tú has escrito lo que la sociedad te exije para ser admitido con los “normales”, y yo te hablo de que si en Berlín me viera, el placer que otr@s me atribuyen como única carencia e identifican con sexo sería pasear por el mercado del sábado que me han dicho que son muy buenos, y los domingos por la mañana en la Alexanderplatz, dejando la tarde para caminar con aire cansino por la entrada al parque de la Frieden Strasse.
Junio 2, 2007 a las 8:49 pm |
Dejavu querido Jonhy creo que la palabra es dejavu.
Me ha llegado tu publicación y la de Katsumoto, a ver si me uno a las cervezas alemanas con ustedes.
Abrazo
Junio 2, 2007 a las 9:46 pm |
Me gusta mucho la imagen que has colgado.
Mejor que en una cervecería alemana, una taberna espanyola; contra más vieja y sucia, mejor. Y nos tomamos unos botellines (0,2cl, existen todavía?) con alguna tapa…
Solo falta determinar el lugar; valencia, madrid, barcelona…
Dada mi situación financiera propondria Barcelona…o a lo mejor conseguimos alguna subvención para que podamos encontrarnos por parte de algun colectivo solidario…
Seria un placer un face-to-face…
pero eso sí, como dices, después de la siesta…
saludos
Junio 3, 2007 a las 1:37 pm |
Byrongio, por supuesto que tres son “más-mejor” que dos: ojalá y te hagas visible pronto por estos lares, siempre es bella la amistad.
Katsu, hoy mismo me pongo ha hacer la quiniela, o, en esta tierra de grandes eventos, voy a ver si pillo alguien que nos patrocine.
GRACIAS por amar las tabernas viejas y sucias, ahí has tocado mi corazón. Ojalá sea así
Junio 3, 2007 a las 3:03 pm |
Un patrocinador, has dado en el clavo!
Ha de incluir:
- Viaje ida y vuelta, al lugar que el patrocinador convenga.
- Alojamiento por una noche en un modesto hotel.
- Cena para los contertulianos.
No pido más…
Las canyas en una taberna, a cuenta propia.
Las tabernas me gustan, me encantan; para mí, el secreto no reside en la antiguedad del local, sino en su personalidad.
Junio 3, 2007 a las 3:50 pm |
Me encanta, porque esto sólo ya me hace feliz. En España ni de coña existen anfitriones así desde el s.XIX pero es cierto: basta saber que estás tan loco como yo para que me hayas alegrado el finde